Revista de filosofía

Nietzsche en los márgenes freudianos

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Resumen

Se realizó una lectura del texto Freud, lector de Nietzsche de Juan Manuel Martínez siguiendo algunas ideas de Márgenes de la filosofía de Jacques Derrida. El material de trabajo fueron las notas al margen que recupera Juan Manuel de la obra de Freud en que se alude a Nietzsche. También se tomaron algunos deslices del autor y se analizaron sus implicaciones. Se constataron los “descuidos” inevitables de la escritura así como la manifestación de la marginalidad y la centralidad en el campo el de la textualidad. Se concluye que colocar a Nietzsche en los márgenes freudianos lo sitúa como el centro de las ideas más importantes de Freud para la invención del psicoanálisis; incluso abre la posibilidad de preguntarse si Nietzsche fue el primer “psicoanalista”.

Palabras clave: escritura, centralidad, deconstrucción, deslices, marginalidad, textualidad

 

Abstract

A reading of the text Freud, lector de Nietzsche by Juan Manuel Martínez was made following some ideas from Márgenes de la filosofía by Jacques Derrida. The work material was the footnotes that Juan Manuel recovers from Freud’s work where Nietzsche is alluded to. Some slippages of the author were also taken, and their implications analyzed. The inevitable “oversights” of writing as well as the manifestation of marginality and centrality in the field of textuality were verified. It is concluded that placing Nietzsche in the Freudian margins places him as the center of Freud’s most important ideas for the invention of psychoanalysis; It even opens the possibility of wondering if Nietzsche was the first “psychoanalyst”.

Key words: writing, centrality, deconstruction, slippages, marginality, textuality

 

Deconstrucción, marginalidad y centralidad

El presente trabajo resultó de la lectura del libro Freud, lector de Nietzsche[1] de Juan Manuel Martínez. Dicho texto, nos dice su autor, fue producto de investigar en la obra nietzscheana las ideas que pudo haber tomado Freud para fundar el psicoanálisis. Una articulación entre los trabajos del filósofo intempestivo y el psicoanalista austríaco que se ha venido haciendo desde hace varios años, por ejemplo Freud y Nietzsche[2] de Paul-Laurent Assoun, que además se colocó como uno de los precursores en este tema.

Como se observará, nuestro trabajo se centró principalmente en las notas al margen que se deslizaron de los textos freudianos al trabajo de Juan Manuel. La importancia de proceder de esta manera no es gratuita. La idea tras una forma de trabajo así proviene de los trabajos de Jacques Derrida: lo marginal es lo central en el texto. “Ejemplos” de esta forma de leer los encontramos principalmente en su libro Márgenes de la filosofía.[3] De la Presentación que escribe Carmen González Marín a dicho texto, tomamos las siguientes ideas que sintetizan la dirección de nuestro trabajo:

  • “[La deconstrucción es] un mecanismo textual que sobrepasa, o que ha sobrepasado las intenciones de quien produjo el texto en cuestión, o las intenciones que pretende manifestar el texto mismo”.[4]
  • “[La lectura deconstructiva] trata de dar con el desliz textual en el que se manifiesta que el significado del texto no es justamente el que se está proponiendo, sino otro acaso contradictorio”.[5]
  • “La manera de llevar a cabo una lectura deconstruccionista consiste en atender a las zonas marginales del texto, las notas a pie de página, los trabajos poco relevantes, los lugares en suma, en que la vigilancia de quien escribe podría ser menor”.[6]
  • “La estrategia deconstruccionista hace patente que ciertamente la escritura está afectada de todas esas calamitosas eventualidades de que se la ha acusado: ambigüedades, metáforas, etc. […] Todos esos deslices textuales no son meramente una característica desgraciada de la escritura como representación imperfecta del habla, sino la esencia del lenguaje mismo como tal”.[7]

Así, los puntos que intentaremos demostrar, siguiendo el texto de Juan Manuel son: 1) las intenciones de Freud de colocar a Nietzsche al margen, acaban por otorgarle un lugar central en el psicoanálisis, 2) el desliz y “descuido” textuales, inherentes al lenguaje, no pueden estar ausentes en el texto de Juan Manuel, sobrepasando así la intención de su texto, y 3) la marginalidad con que Freud trata a Nietzsche abre la posibilidad de considerarlo como el primer “psicoanalista”.

 

Los márgenes de Freud, lector de Nietzsche

Empecemos citando a Juan Manuel:

“Dentro de la obra de Freud existen varias referencias sumamente explícitas a la obra de Nietzsche, y no me refiero únicamente a ideas similares de ambos autores, sino momentos donde Freud habla de Nietzsche o cita a Nietzsche”.[8]

Mostraremos a continuación que esas referencias sumamente explícitas presentan algunas dificultades. Juan Manuel recupera una cita de La interpretación de los sueños,[9] un texto importante para el psicoanálisis:

“La intensidad de los elementos en uno nada tiene que ver con esa intensidad en el otro; entre material onírico y sueño ocurre de hecho una total «subversión de todos los valores psíquicos»”.[10]

Y, según Juan Manuel, “allí mismo Freud agrega un pequeño pie de página, y explicita”[11]: “Alusión al célebre leitmotiv del ataque lanzado por Nietzsche contra el cristianismo”.[12]

Rastreamos aquello que Juan Manuel afirma y nos llevamos una sorpresa al consultar la fuente señalada. ¡El “pequeño pie de página” no fue agregado por Freud! Ese “pequeño pie de página” fue agregado por James Strachey. Recordemos que Strachey se encargó del ordenamiento, comentarios y notas introductorias de las obras completas de Freud, cuya traducción al español fue hecha por la editorial Amorrortu, que es la fuente que cita Juan Manuel. La “alusión al célebre leitmotiv” es entonces un comentario añadido por parte del psicoanalista inglés y no por parte del médico austriaco. Por consiguiente la referencia no es “sumamente explícita”, sino sólo alusiva por parte de Freud, lo explícito fue añadido por alguien más. La referencia, además de no ser indicada por Freud, queda colocada al margen, como un “pequeño pie de página”.

Pero Juan Manuel insiste en relación con la cita anterior: “La referencia es directa y explícita”.[13] No, no lo es del todo. No es directa porque Freud no añadió ese pie de página, ya dijimos que de no ser por el comentario de Strachey, esa referencia “explícita” a Nietzsche se queda en una alusión descifrable sólo para algunos. Puede que sea una referencia “explícita”, pero a la vez oculta en tanto Freud la destaca en cursivas pero no menciona la fuente a la que alude. En todo caso sería una referencia “directa y explícita” para quien conozca la obra de Nietzsche. Por consiguiente, quien la hace explícita y directa es Strachey. Juan Manuel no se percató ni se detuvo en ello, creyó que Freud lo dijo.

Sigmund Freud

Sigmund Freud

 

Una cita más del mismo texto:

“Tras esta infancia individual, se nos promete también alcanzar una perspectiva sobre la infancia filogenética, sobre el desarrollo del género humano, del cual el del individuo es de hecho una repetición abreviada, influida por las circunstancias contingentes de su vida. Entrevemos cuán acertadas son las palabras de Nietzsche: en el sueño «sigue actuándose una antiquísima veta de lo humano que ya no puede alcanzarse por un camino directo»; ello nos mueve a esperar que mediante el análisis de los sueños habremos de obtener el conocimiento de la herencia arcaica del hombre, lo que hay de innato en su alma”.[14]

“Freud menciona la cita, la transcribe entre comillas, pero nunca establece la referencia a la obra”.[15]

Dos cosas aquí. Primera, como correctamente lo señala Juan Manuel, Freud no cita la obra de Nietzsche de donde ha tomado la frase, cuya referencia debería ir al margen. O, en otras palabras, ha marginado la fuente. La referencia es entonces explícita e incompleta. Segunda, aunque Strachey nos informa, al margen, que el párrafo fue añadido en 1919, no hace ningún comentario al respecto sobre lo que Freud escribe, a diferencia de la cita anterior. En la cita que veremos a continuación, Strachey se presta a hacer algunas aclaraciones que nos ayudan en la comprensión de las fuentes freudianas.

En el siguiente caso, Juan Manuel recupera una cita de Psicopatología de la vida cotidiana:[16]

“Pero ninguno de nosotros ha podido describir el fenómeno, ni su fundamento psicológico, de manera tan exhaustiva e impresionante a la vez como Nietzsche en uno de sus aforismos: «”Yo lo he hecho”, dice mi memoria. “Yo no puedo haberlo hecho” dice mi orgullo y se mantiene inflexible. Al fin… cede la memoria»”.[17]

“Algo particularmente perverso de esta última cita es que es sumamente frecuente escuchar a los colegas diciendo: «Como dice Freud: Yo lo he hecho, dice la memoria. Yo no pude haberlo hecho, dice el orgullo». No es un dato menor, porque Freud cita a Nietzsche, afirma que la cita es de Nietzsche, pero nuestra obsesión por pensar a Freud como un genio creador nos obliga a omitir la cita y a repetir una falsa afirmación. Lamentablemente, ejemplos como este abundan en la doctrina psicoanalítica.”[18]

Nuevamente una cita que parte de una nota al pie de página, de una nota al margen, esta vez agregada en 1910 por Freud. ¡Freud elogia a Nietzsche… en un pie de página! Y Strachey nos informa lo siguiente en esa misma nota al pie: “Quien atrajo la atención de Freud hacia este aforismo fue el «Hombre de las ratas», cuyo historial se publicó poco antes de aparecer esta nota”.[19] Resulta que pasamos de Freud a Nietzsche a través de Ernst Lanzer y gracias a Strachey.

No nos parece una nimiedad este asunto, sobre todo si lo que se pretende es “descreer un poco de Freud”.[20] Si queremos hacer eso, dejar de pensar que Freud es un genio creador, no podemos descuidar ni dejar pasar estos detalles que precisamente apuntan a desmoronar esa aparente consistencia del genio. Si no nos ponemos así de minuciosos, podemos vernos obligados a “repetir una falsa afirmación”, por ejemplo afirmando que el añadido de “un pequeño pie de página” es de Freud cuando en realidad es de Strachey, como señalamos más arriba. Nos preguntamos por qué Freud no reconoce el crédito a quien llamó su atención hacia esa idea. Será porque provenía de una neurosis obsesiva y no de un médico, como en el siguiente caso.

La siguiente cita que recupera Juan Manuel es del texto El yo y el ello:[21]

“El propio Groddeck sigue sin duda el ejemplo de Nietzsche, quien usa habitualmente esta expresión gramatical [das Es] para lo que es impersonal y responde, por así decir, a una necesidad de la naturaleza, de nuestro ser”.[22]

“Entonces, en el contexto de El yo y el ello de 1923, texto en el que Freud postula su segunda tópica, al momento de hablar sobre el Ello hace referencia, en primer término, a Groddeck quien propone la utilización del Das Es alemán, y en segundo término a Nietzsche, quien hace un uso habitual de esta expresión”.[23]

Por un lado observamos de nuevo que la referencia nietzscheana llega a Freud a través de otro, en este caso Georg Groddeck, quien a su vez, según la nota introductoria de Strachey, parece haber tomado la “expresión gramatical” de su maestro Ernst Schweninger.[24] Por otro lado observamos que Freud da lugar y reconocimiento a Groddeck dentro del texto propiamente dicho, mientras que la referencia a Nietzsche queda desplazada una vez más al margen. Como bien lo señala Juan Manuel, Groddeck está en primer término y Nietzsche en segundo, no obstante que el médico tomó la “expresión gramatical” del filólogo. Todo esto a pesar de que Freud reconoce que Nietzsche “usa habitualmente esta expresión gramatical”.

Algunos años después en Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis,[25] Freud rectificará y colocará, ahora sí, en primer lugar a Nietzsche y en segundo lugar a Groddeck. Esta es la cita que emplea Juan Manuel:

“Ya no usaremos más «inconsciente» en el sentido sistemático y daremos un nombre mejor, libre de malentendidos, a lo que hasta ahora designábamos así. Apuntalándonos en el uso idiomático de Nietzsche, y siguiendo una incitación [en el texto de Juan Manuel dice iniciación] de Georg Groddeck, en lo sucesivo lo llamaremos «el ello». Este pronombre impersonal parece particularmente adecuado para expresar el principal carácter de esta provincia anímica, su ajenidad respecto del yo”.[26]

Freud revisó numerosas veces sus escritos y realizó varios añadidos a lo largo de su vida, entre ejemplos, prólogos, notas, párrafos, etc. Por lo que resulta curioso que no haya reparado o rectificado en esto que hemos mencionado. Continuemos, pero esta vez citando solamente a Juan Manuel:

“Para mí era importante tomarme unos minutos para destacar estos puntos puesto que todas estas citas provienen de textos clave en la historia del psicoanálisis. No son fragmentos tomados de un pie de página, perdidos en una conferencia o en una entrevista que le hicieron a Freud durante sus vacaciones en los Alpes. Son textos fundacionales del movimiento psicoanalítico en los que Nietzsche aparece frecuentemente citado por el propio Freud”.[27]

Cuando Juan Manuel aclara que las citas que utiliza “no son fragmentos tomados de un pie de página”, no podemos estar de acuerdo del todo. ¡Algunas de ellas sí lo son! Tres de ellas que hemos mostrado aquí son citas que están al margen en los textos freudianos. Y aunque “Nietzsche aparece frecuentemente citado por el propio Freud”, hemos señalado lo problemático de esas referencias. Podemos decir que en algunos casos las referencias, sugerencias, aclaraciones y añadiduras en relación con Nietzsche son problemáticas por parte de Freud, una especie de mezcla entre él y otros más. Las referencias a Nietzsche por parte de Freud pueden ser explícitas, pero no del todo claras y por lo tanto poco contundentes. Freud nos deja ante cierta indecidibilidad entre reconocerle el crédito a Nietzsche y a la vez marginarlo del psicoanálisis. En cuanto a Juan Manuel, no dejamos de preguntarnos qué pasó con este trabajo, sobre todo cuando es alguien que precisamente ¡trabaja con citas!

Consideremos, para resaltar esta última idea, que en otro de sus textos la base principal de su trabajo son citas de un autor. Nos referimos a su libro El concepto de transferencia en los Escritos de Lacan[28] en el cual expone, explica y analiza, a lo largo de los seis capítulos de los que consta el escrito, diez citas que toma de Lacan para darnos una perspectiva de las distintas conceptualizaciones y usos que tiene dicho concepto.

Freud (Nietzsche-Wagner-Hitler)

A propósito del trabajo con citas, observemos la siguiente serie que tomamos de Juan Manuel. Nos dice que “Nietzsche publica su texto sobre Richard Wagner, el músico que llegó a obsesionarlo y enloquecerlo, quien fue, a su vez, uno de los músicos favoritos de Hitler”.[29] Más adelante nos aclarará que para él “es importante sostener una serie de citas, porque una única vez cualquiera puede decir cualquier cosa”.[30] Y por último “Estas referencias que les leí […] son aquellas que yo destaqué tras mi lectura de la obra de Nietzsche”.[31] En pocas palabras, en estas citas Juan Manuel nos dice que Nietzsche estaba obsesionado y enloquecido con uno de los músicos favoritos de Hitler; y que cualquiera “una única vez […] puede decir cualquier cosa”, y que ha leído la obra de Nietzsche.

Richard Wagner

Richard Wagner

Tomemos estas tres citas en su conjunto para hacer los siguientes comentarios. Nos preguntamos qué quiere decir Juan Manuel con la serie de nombres Nietzsche-Wagner-Hitler que aparecen en su texto en una misma oración. Nos lo preguntamos porque él no lo aclara. Una serie de nombres de este tipo se presta fácilmente para encender, entre los poco informados, un debate que hasta ahora se ha dado por concluido: aquel que pretende colocar a Nietzsche como fuente de inspiración para la barbarie nazi. Sabemos que esto fue el resultado de los abusos de su hermana Elizabeth quien quedó al frente del archivo Nietzsche tras su muerte. No vemos el caso del añadido “quien fue, a su vez, uno de los músicos favoritos de Hitler” que en nada, a nuestro parecer, aporta a la discusión y tema central. En todo caso, esa serie fácilmente puede prolongarse para llegar a asociarse con Freud, ¡dado el tema del libro! Nietzsche-(Wagner-Hitler)-Freud. Una implicación sería: ¡Si Freud tomó las ideas “más centrales del psicoanálisis[32] de la obra de Nietzsche, quien estaba a su vez obsesionado y enloquecido con Wagner, uno de los músicos favoritos de Hitler, entonces Freud, en consecuencia…! Saquen sus propias conclusiones. Nuevamente, si queremos “descreer un poco de Freud” habría que tomar en cuenta las implicaciones incluso de aquello que se dice “una única vez”.

Juan Manuel no se detiene a explicar o justificar esa mención. No hay ni siquiera una nota al pie. Margina lo que él mismo dice. Supongamos que es un añadido cultural, un dato curioso al paso. ¡Incluso un chiste! De ser así, tal comentario no debiera ignorar la ruptura de Nietzsche con Wagner desde muy temprano en su obra y que menciona en diversas ocasiones, por ejemplo en el Prefacio a Humano Demasiado Humano[33] donde Nietzsche dice haber estado “engañado respecto al incurable romanticismo de Richard Wagner” o en la presentación que hace de El nacimiento de la tragedia en Ecce Homo.[34] Esto implicaría también, por parte de Nietzsche “su ruptura con Hitler”, y por lo tanto de este con Freud, por decirlo de alguna manera. Nietzsche no supo de los excesos cometidos sobre su obra, en nombre de su obra y mucho menos supo de Hitler. Cuando Nietzsche muere, Hitler tiene poco más de un año de edad. Si Juan Manuel dice haber leído la obra de Nietzsche para esta investigación, tendría en claro la ruptura entre Nietzsche y Wagner y creemos que pudo haber aclarado ese comentario, a nuestro parecer, descuidado. Será que, como él dice, cualquiera “una única vez […] puede decir cualquier cosa”. El problema es que decir cualquier cosa no siempre tiene implicaciones cualquiera o insignificantes.

En síntesis, que ese desliz de “una única vez” podría invertir toda la intención del autor y del texto. Traigamos de vuelta la cita en relación con la lectura deconstructiva que pusimos al inicio de este trabajo: “[La lectura deconstructiva] trata de dar con el desliz textual en el que se manifiesta que el significado del texto no es justamente el que se está proponiendo, sino otro acaso contradictorio”.[35] Es decir, aún cuando se proponga reconocer en la obra de Nietzsche un aporte fundamental para las ideas freudianas y cuestionarnos la figura del genio freudiano, un desliz como el mencionado puede invertir su intención. En otras palabras, seguir creyendo en el genio creador de Freud y seguir marginando a Nietzsche.

Richard Wagner

Richard Wagner

 

Freud filósofo y Nietzsche psicoanalista

Juan Manuel trae una serie de citas para ir argumentando lo que dice y nos comparte que “Freud, en realidad, no quería ser médico… ¡Quería ser filósofo!”.[36] Aún con este anhelo, Freud lanzará algunos ataques sutiles contra la filosofía, calificándola de pre-científica. Por el contrario, dirá que el psicoanálisis “no es hijo de la especulación sino el resultado de la experiencia”.[37] Es decir, el psicoanálisis es resultado del trabajo empírico, del trabajo clínico. El psicoanálisis, para Freud, es ciencia desde un punto de vista positivista, a diferencia de la dudosa epistemología de la filosofía cuyos resultados parten de la especulación. Lo cual está en sintonía con las ocasiones en que Freud dijo no haber leído a Nietzsche para evitar toda posible influencia en su pensamiento o decir que las “tentaciones ocasionales de leerlo fueron sofocadas por un exceso de interés”.[38] Un intento, creemos que fallido, por parte de Freud por dejar a Nietzsche al margen del psicoanálisis; en otras palabras un intento por dejar en claro que Nietzsche no participó ni intervino en las ideas fundamentales del psicoanálisis.

Sin embargo, una de las conclusiones de la exposición de Juan Manuel es que a Nietzsche le faltó muy poco para convertirse en el fundador del psicoanálisis: “Nietzsche está tan cerca de nuestras ideas que únicamente nos resta preguntarnos qué se le escapó para llegar, incluso, a inventar el psicoanálisis […] Nietzsche anticipó por intuición –otra vez el prejuicio de la intuición- una suma de ideas que Freud iba a tener recién treinta años después”.[39] La exposición de Juan Manuel no sólo apunta a que existen similitudes entre las ideas de Freud y Nietzsche, o la posibilidad de que el segundo haya influido sobremanera en el primero, sino que apunta más allá, a la posibilidad de preguntarnos si Nietzsche fue el primer psicoanalista.

Dado lo anterior, y por la importancia que puede tener precisamente para seguir descreyendo del genio creador de Freud, nos gustaría remitir al lector a un par de artículos disponibles en línea. Ambos son de Leandro Drivet y son previos a la publicación del texto de Juan Manuel. El primero lleva por título Freud como lector de Nietzsche. La influencia de Nietzsche en la obra de Freud[40] donde, entre otras cosas, presenta una posible respuesta a la negativa de Freud de reconocer haber leído a Nietzsche o ante la negativa de haberse dejado influenciar por su obra; la respuesta de Juan Manuel para esa negativa, hasta donde entendemos, es debido a la postura epistemológica de Freud. El segundo artículo se titula Nietzsche, ¿el primer psicoanalista?[41] o el primer (proto) psicoanalista, que, como dijimos, es la implicación más sobresaliente hacia el final del texto de Juan Manuel. Recuperamos estos artículos por la relación directa y explícita con los temas aquí presentados y para poder seguir pensándolos.

 

Conclusiones

Lo marginal es lo central y Juan Manuel se ha encargado de demostrarlo, incluso cuando no haya sido su intención. Juan Manuel, sin haberlo dicho y tal vez sin haberlo notado, tomando esas notas al margen en Freud, siendo “descuidado” o poniendo poca atención a los detalles e implicaciones que hemos mencionado, supo identificar en lo marginal de la obra freudiana lo central: las ideas “más centrales del psicoanálisis[42] provienen de Nietzsche, aunque se le haya dejado al margen en el mayor número de veces. En otras palabras, las ideas centrales del psicoanálisis parten de los márgenes freudianos, aquellos donde Nietzsche ocupa un lugar relevante y problemático. Y esto es principalmente lo que hemos querido demostrar, que las referencias nietzscheanas “sumamente explícitas” son sumamente problemáticas.

En Juan Manuel también nos encontramos con la marginalidad y el desliz de la textualidad. El “descuido” o desliz [Freud (Nietzsche-Wagner-Hitler)] en el que cualquiera puede decir lo que sea “una única vez”, siguiendo a Derrida y siguiendo las implicaciones que expusimos, encontraríamos lo central del texto: que la intención de reconocer en Nietzsche las ideas fundamentales del psicoanálisis se queda sólo en eso, y por consiguiente la idea del genio creador de Freud sigue siendo muy fuerte. El desliz al afirmar que las citas que recupera no son de un pie de página, cuando ya vimos que no es así del todo, también señalan la marginación del autor por revisar las fuentes de lo que dice a fondo. Un “descuido” llamativo para alguien que declara lo siguiente: “quiero que sepan que yo trabajo con muchas citas”.[43] Esto puede sonar exagerado, por lo que conviene hacer un par de aclaraciones más a partir de la Presentación al texto de Derrida: a) “la escritura está afectada de todas esas calamitosas eventualidades”[44] y no hay forma de evitarlas, y b) “Todo texto escrito, en definitiva, posee la estructura lógica de una carta en lo que respecta a la manera en que debe ser interpretado: ni el espacio ni el tiempo del emisor son ya los del receptor”.[45]

Lo marginal es lo central – y lo central lo marginal manifestados en el territorio de la textualidad – alcanza su punto más álgido en la posibilidad de colocar a Nietzsche como el primer (proto) psicoanalista. Con esto entenderíamos mejor el constante intento de Freud por desasirse de Nietzsche, de poner distancia entre el psicoanálisis y la filosofía. Además no es el único lugar donde esto se estaría pensado, hemos citado otro lugar donde también se contempla tal idea. Y tal vez esto suene así de desmesurado debido a que nos hemos conformado “con la Historia dorada -como la llama Michel Onfray- del psicoanálisis, que el propio Freud diseñó para nosotros y que nuestros profesores nos machacaron una y otra vez. Aquella que lo pinta como un valiente explorador que se interna solo en los desafíos de la clínica y que encuentra verdades bajo las piedras […] ese personaje que él mismo trató de hacernos creer que era.”[46]

 

Bibliografía

    1. Assoun, P.-L., Freud y Nietzsche, FCE, México,1986
    2. Derrida, J., Márgenes de la filosofía, Cátedra, Madrid, 1994
    3. Drivet, L. “Freud como lector de Nietzsche. La influencia de Nietzsche en la obra de Freud” en Ciencias sociales y humanas, 15 (29), 2015, p.197-214
    4. Drivet, L. “Nietzsche, ¿el primer psicoanalista?” en Anacronismo e irrupción. Revista de teoría y filosofía política clásica y moderna, 6 (11), Buenos Aires, 2016, p.251-286
    5. Freud, S. El yo y el ello. OC, Vol. XIX, Amorrortu Buenos Aires, 2010.
    6. Freud, S. La interpretación de los sueños, OC, Vols. IV y V, Amorrortu, Buenos Aires: 2010.
    7. Freud, S., Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, OC, Vol. XXII, Amorrortu, Buenos Aires, 2010.
    8. Freud, S. Psicopatología de la vida cotidiana, OC, Vol. VI, Amorrortu, Buenos Aires, 2010.
    9. Freud, S. Sobre psicoanálisis, OC, Vol. XII, Amorrortu, Buenos Aires, 2010.
    10. Martínez, Juan Manuel, El concepto de transferencia en los Escritos de Lacan, Mendoza: Autopublicación digital, 2010.
    11. Martínez, Juan Manuel, Freud, lector de Nietzsche. Mendoza: Autopublicación digital, 2018.
    12. Nietzsche, F. Humano, demasiado humano, Akal, Madrid, 2001.
    13. Nietzsche, F. Ecce Homo, Alianza, Madrid, 2005.

 

Notas

[1] Juan Manuel Martínez, Freud, lector de Nietzsche. Ed., cit.
[2] Paul-Laurent Assoun, Freud y Nietzsche. Ed., cit.
[3] Jacques Derrida, Márgenes de la filosofía, ed., cit.
[4] Ibidem., 10
[5] Idem
[6] Ibidem, p. 10-11
[7] Ibidem., p. 11
[8] Juan Manuel Martínez, op., cit., p. 20
[9] Sigmund Freud, La interpretación de los sueños, ed., cit. Passim.
[10] Ibidem., pp. 334-335
[11] Juan Manuel Martínez, op., cit., p. 21
[12] Sigmund Freud, op., cit., p. 335
[13] Juan Manuel Martínez, op., cit., p. 21
[14] Sigmund Freud, op., cit., p. 542
[15] Juan Manuel Martínez, op., cit., pp. 21-22
[16] Sigmund Freud, Psicopatología de la vida cotidiana, passim.
[17] Ibidem., p.146
[18] Juan Manuel Martínez, op., cit., p 22
[19] Sigmund Freud, Psicopatología de la vida cotidiana, ed., cit., p. 146
[20] Juan Manuel Martínez, op., cit., p. 19
[21] Sigmund Freud, El yo y el ello, passim
[22] Ibidem., p. 25
[23]Juan Manuel Martínez, op., cit., p. 23
[24] Sigmund Freud, El yo y el ello, ed., cit., p. 7
[25] Sigmund Freud, Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, Buenos Aires: Amorrortu
[26] Ibid., 67
[27] Juan Manuel Martínez, o. 25
[28] Juan Manuel Martínez, El concepto de transferencia en los Escritos de Lacan, ed., cit., p, 58
[29] Juan Manuel Martínez, Freud, lector de Nietzsche, ed., cit., p, 37-38
[30] Ibidem., p. 40
[31] Ibidem., p. 48
[32] Ibidem., p 41
[33] Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano, ed., cit., p.36
[34] Friedrich Nietzsche, Ecce Homo, ed., cit., p.75-81
[35] Jacques Derrida, op., cit., p. 10
[36] Juan Manuel Martínez, op. cit., p, 14
[37] Sigmund Freud, Sobre el psicoanálisis, ed., cit, p. 211
[38] Juan Manuel Martínez, Freud, lector de Nietzsche, p. 53
[39] Ibidem., pp. 52-53
[40] Leandro Drivet, Freud como lector de Nietzsche. La influencia de Nietzsche en la obra de Freud, pp.197-214
[41] Leandro Drivet, Nietzsche, ¿el primer psicoanalista?, ed., cit., p.251-286
[42] Martínez, Freud, lector de Nietzsche, ed., cit., p. 41
[43] Ibidem., 9
[44] Jacques Derrida, op., cit., p. 11
[45] Ibidem.., p. 12
[46] Martínez, Freud, lector de Nietzsche, ed., cit., p. 57