Revista de filosofía

La rebelión de las putas en la obra de Osvaldo Bayer

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FOTOGRAFÍA DE OSVALDO BAYER

FOTOGRAFÍA DE OSVALDO BAYER

 

Resumen

En vísperas de navidad de 2018, murió el historiador, escritor y periodista anarquista Osvaldo Bayer. A los 91. Activista por los Derechos Humanos, defensor de todas las minorías y de los rebeldes. En este artículo queremos asomarnos a su obra, su ética y su legado, resaltaremos un fragmento de “La Patagonia rebelde” conocido como la rebelión de las putas, suceso que tuvo lugar a comienzos de 1922 cuando las trabajadoras sexuales de la casa de tolerancia “La Catalana” del Puerto de San Julián se negaron a prestar sus servicios a militares que reprimieron y asesinaron peones rurales durante las huelgas.

[Advertencia] El texto presenta de manera intercalada, expresiones que pueden sonar anacrónicas pero que fueron tomadas de la narrativa original.

Palabras clave: Osvaldo Bayer, anarquismo, trabajo sexual, ética, resistencia política, “La Patagonia rebelde”.

 

Abstract

On the eve of Christmas 2018, the historian, writer and anarchist journalist Osvaldo Bayer died. At 91. Activist for Human Rights, defender of all minorities and rebels. In this article we want to look at his work, his ethics and his legacy, highlight a fragment of “La Patagonia rebelde” known as the rebellion of the whores, an event that took place at the beginning of 1922 when the sex workers of the house of tolerance “La Catalana” of the Port of San Julián refused to provide services to the military that repressed and murdered rural workers during the strikes.

[Warning] The text presents, interspersed, expressions that may sound anachronistic but were taken from the original narrative.

Keywords: Osvaldo Bayer, anarchism, sex work, ethics, political resistance, “Rebel Patagonia”.

 

Cronología de los hechos

En Santa Cruz, entre el mar y los montes yo he visto el pequeño cementerio de los huelguistas fusilados. Unos, mal enterrados en la fosa abierta por ellos asoma la punta del zapato con tierra y lagartijas.

Raúl González Tuñón

Los hechos narrados, brevemente, en el presente artículo aparecen de manera pormenorizada en la célebre obra de Osvaldo Bayer,[1] “La Patagonia rebelde”, originalmente publicada entre 1972 y 1974. Texto(s) fundamental(es) de la literatura anarquista, donde el historiador rescata con la pluma y lucidez que lo caracterizó, los sucesos de las inhóspitas tierras del sur argentino. Decimos que son textos fundamentales, para comprender, de la mano de Bayer, a partir de los documentos de la época, los relatos orales y disciplinas subsidiarias de la historia, porque como dice Ernesto Bohoslavsky:

[…] los debates sobre la “Patagonia trágica” se alternaron con décadas de silencio o de evocación poco problemática. Los momentos en los que emergió la polémica permitían ver la mutación de las ideas, ya que la interpretación derechista no quedó petrificada: pasó de ser una versión centrada en las figuras del bandolero y del anarquista en los ‘20, a una que respondía más a los cánones de la “Doctrina de la Seguridad Nacional” y de la chilenofobia. La radicalización política de los ´60, la creciente influencia de las teorías de la acción contrarrevolucionaria y una persistente tradición castrense de desconfianza frente a Chile, incentivaron esas nuevas explicaciones.

Nosotros, destacaremos el hecho ocurrido en la casa de tolerancia, “La catalana” porque queremos reivindicar el coraje y la conciencia de clase de cinco trabajadoras sexuales, que se negaron a prestar servicios a las fuerzas represivas del Estado, hasta ahí un hecho insólito según nos cuenta la historia.

En noviembre de 1920, los peones rurales de la Patagonia, agrupados en la Sociedad Obrera de Río Gallegos (Santa Cruz), declararon una huelga en reclamo de una jornada de descanso a la semana, acceder a un lugar limpio donde dormir y un paquete de velas.[2] Semejante desafío durante la época de esquila resultó algo inadmisible para los hacendados mayormente británicos, aunque también había criollos. Ofendidos por la actitud de los peones recurrieron al gobierno nacional que inmediatamente envió al regimiento del coronel Héctor Benigno Varela para restablecer el orden.

El coronel negoció con ambas partes y obtuvo un principio de acuerdo regresando. No está claro el motivo pero los hacendados no cumplieron con lo acordado y una parte de los peones resolvió volver a la huelga. Un año después, Varela regresó a la patagonia al frente del Regimiento 10 de Caballería pero ya sin ánimo de negociación. Apenas llegó a la provincia de Santa Cruz, el 10 de noviembre de 1921, impuso la pena de fusilamiento para todo huelguista o sospechoso de colaborar con ellos. Fue así que los peones pasaron a ser llamados extranjeros, anarquistas, insurrectos, bandoleros y forajidos. Los pelotones recorrieron la región deteniendo y fusilando en el lugar a la mayoría de los detenidos. La cacería de huelguistas habría durado alrededor de dos meses, estimándose que se habrían fusilado aproximadamente unas 1500 personas aunque sobre el número definitivo todas las versiones son distintas. No hubo súplicas ni perdones. Fue una cosa entre hombres. Los pocos sobrevivientes de aquella masacre huyeron a Chile o se escondieron en lugares inaccesibles de la solitaria y fría región.

Cumplida la masacre, eufemísticamente llamada pacificación, el coronel Varela decidió premiar a sus soldados con una visita a los prostíbulos de la zona. Envió un aviso a las casas de tolerancia anunciando que prepararan a las “pupilas” (trabajadoras sexuales) para recibir a los soldados que serían enviados por tandas. Paulina Rovira, encargada de la “La Catalana” en San Julián, también recibió el aviso. La primera tanda de soldados llegó y comenzó a hacer una ordenada fila frente a la casa. Sin embargo, pasaba el tiempo y la puerta no se abría. La demora en recibir su premio comenzó a impacientar a la tropa. Reclamaron a viva voz hasta que la puerta se abrió y salió la dueña del prostíbulo quien dirigiéndose al suboficial a cargo anunció que las mujeres se negaban a atender a los soldados.

 

¡Con asesinos no nos acostamos!

Después que se acabó todo, Varela había tenido gestos verdaderamente paternales con sus soldados. Al llegar a los puertos, les permitía ir a los prostíbulos. Para cuando la primera tanda de soldados se acercó al prostíbulo, doña Paulina Rovira salió a la calle y conversó con el suboficial. Algo insólito sucedió allí, las cinco putas del quilombo se niegan, informó el uniformado a sus subalternos. El suboficial y los conscriptos lo tomaron como un insulto, una traición para con la patria. Conversan entre ellos y se animan. Todos, en patota, tratan de meterse en el lupanar. Pero de ahí salen las cinco pupilas con escobas y palos y los enfrentan al grito de “¡asesinos! ¡porquerías!”, “¡con asesinos no nos acostamos!”

La palabra asesinos dejó helados a los soldados que retrocedieron ante la decisión del mujerío que repartió palos e insultos. El alboroto fue grande. Los soldados perdieron la batalla y se quedaron en la vereda de enfrente. Las pupilas desde la puerta de entrada no les mezquinaron insultos, además de asesinos y porquerías les escupían cabrones malparidos y —según el informe policial— también otros “insultos obscenos propios de mujerzuelas”. La cosa no dio para más, la picazón en las ingles se ha convertido en un amargo sabor en la boca. Ya no tienen ganas de nada sino de emborracharse, de pura rabia. Intervino el comisario de San Julián y arrearon a las desorejadas hasta la comisaría según nos cuenta la historia. Las cinco mujeres fueron llevadas por dos agentes, entre las sonrisas burlonas de los hombres y el desprecio de las mujeres “de buen vivir”. También se llevaron a los músicos del prostíbulo: Hipólito Arregui, Leopoldo Napolitano y Juan Acatto, quienes fueron dejados de inmediato en libertad al llegar a la comisaría porque declararon solícitos y reprocharon la actitud de las pupilas que fueron puestas en un calabozo.[3] “[…] se ha insultado al uniforme de la patria y se ha tomado partido por los huelguistas”. Por eso se resuelve ir a pedir consejo al teniente David S. Aguirre, a cargo de la guarnición militar que no quiere que la cosa pase a mayores. Una paciente investigación nos llevó a conocer el nombre de estas mujeres. Los únicos seres valientes que fueron capaces de calificar de asesinos a los autores de la matanza de obreros más sangrienta de nuestra historia. Los diremos con la filiación policial tal cual aparecieron en los amarillos papeles del archivo: Consuelo García, 29 años, argentina, soltera, profesión: pupila del prostíbulo “La Catalana”; Angela Fortunato, 31 años, argentina, casada, modista, pupila del prostíbulo; Amalia Rodríguez, 26 años, argentina, soltera, pupila del prostíbulo; María Juliache, española, 28 años, soltera, siete años de residencia en el país, pupila del prostíbulo, y Maud Foster, inglesa, 31 años, soltera, con diez años de residencia en el pata, de buena familia, pupila del prostíbulo. “Jamás creció una flor en las tumbas masivas de los fusilados; sólo piedra, mata negra y el eterno viento patagónico. Están tapados por el silencio de todos por el miedo de todos. Sólo encontramos esta flor, esta reacción de las pupilas del prostíbulo La Catalana, el 17 de febrero de 1922”.

FOTOGRAFÍA DE OSVALDO BAYER

FOTOGRAFÍA DE OSVALDO BAYER

 

Trabajo sexual es trabajo 

Nuestro primer contrato es explícito.

Una tarde traslúcida de invierno, al entrar en la habitación, me paga para que sea su esclavo esa noche y enciende la televisión para que haya testigos

de lo que está a punto de ocurrir…

Paul B. Preciado

Que el cuerpo es un espacio de luchas políticas ya lo sabemos y en los últimos tiempos hemos protagonizados épicas batallas por su conquista; toda América Latina se tiñó de verde y violeta, la ola feminista y del movimiento internacional de mujeres son el sujeto político más importante de la actualidad.

Temas como la despenalización del aborto, la eutanasia, el consumo de drogas, el sistema carcelario o el ejercicio de la prostitución diferenciado de la trata de personas y el proxenetismo, son algunos de los debates que abren grietas insalvables en la sociedad en general, dentro del movimiento internacional de mujeres y el feminismo en particular porque lo que está en juego es el principio de autonomía y la soberanía sobre el propio cuerpo, es decir la noción de sujeto, el rol del Estado y las disposiciones normativas que nos atraviesan, dejando levemente la sospecha de que el problema sobre el uso de un lenguaje inclusivo o de prácticas no sexistas en ámbitos laborales y educativos fueran temas menores, pero no, sabemos que no. Las políticas que atraviesan todos los cuerpos responden a tramas complejas, continuas y con pretensiones de totalidad: qué se dice y cómo, qué se lee, cuándo y dónde. Cómo, cuándo y con quién se jode. Qué es promiscuo y qué es normal. Todo, responde a un modelo normativo-productivo de corte global que se sustenta en dos categorías rectoras: propios y excluidos, burgueses y proletarios. Ellos y nosotrxs.

 

Bibliografía 

  1. Bayer, Osvaldo, La Patagonia rebelde. Tomo III, Editorial Galena, Buenos Aires, 1974.
  2. ____________, Los anarqistas expropiadores, Simón Radowitzky y otros ensayos, Sombrayen editores, Coyhaique, 2008.
  1. Bohoslavsky, Ernesto, “Sobre la desconcertante maleabilidad de la memoria. Interpretaciones derechistas de la “Patagonia trágica” en Argentina, 1920-1974. Cultura, lenguaje y representación”, Revista de estudios culturales de la Universitat Jaume I, Vol. 2 (mayo 2005), pp. 41-58.
  1. Ferrante, Betina. “Obreros y huelgas patagónicas: Representaciones en publicaciones santacruceñas de las primeras décadas del Siglo XX” en Memoria académica UNLP-FaHCE. Disponible online: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.3540/ev.3540.pdf
  2. Nofal, Rossana, “Osvaldo Bayer, la Patagonia rebelde. La escritura de la memoria”, Revista latinoamericana de bibliografía, No. 2, Año 1998. Disponible online: http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/cepa/nofal_patagonia.pdf

 

Notas

[1]En La Patagonia rebelde, Osvaldo Bayer ha sintetizado todo el tema desarrollado en los cuatro tomos de Los vengadores de la Patagonia trágica (los tres primeros editados en la Argentina, 1972-1974, y el cuarto en Alemania Federal, 1978). El hecho de que la última parte tuviera que ser editada en el extranjero se debe a que tanto el autor como el editor debieron exilarse al asumir el poder, en Argentina, la Junta Militar, en 1976. El autor ha procurado cuidadosamente que La Patagonia rebelde contenga lo fundamental de su obra en cuatro tomos”. Bayer, La Patagonia rebelde, nota preliminar, p. 4.
[2] “Es importante reconocer como escritura testimonial al texto La Patagonia rebelde de Osvaldo Bayer, libro a veces olvidado en la lista de clásicos del género en la Argentina. El proyecto escriturario del autor es el de construir una historia general y no oficial de los hechos. Apela al testimonio y a la historia oral; en su escritura conviven en tensión las evidencias documentales y sus interpretaciones sobre los acontecimientos.
La escritura testimonial nunca es apócrifa; está autorizada por el “prestigio” de instituciones letradas que lo incluyen en sus corpus de trabajo y por una “traducción técnica” de la voz del otro. El transcriptor construye un efecto de oralidad que facilita la transmisión del documento. Busca recuperar la experiencia colectiva de los hechos históricos, documentando la verdad no oficial con documentos oficiales”. Nofal. “Osvaldo Bayer, la Patagonia rebelde. La escritura de la memoria”.
[3] “Las putas de San Julián”, es actualmente también una obra de teatro en la que el propio Osvaldo Bayer estuvo involucrado en el guión, dirección y participación en escena.