Revista de filosofía

Las encrucijadas de la modernidad criollo-popular: la revista limeña “Fray K.Bezón” (1907-1910)

434
FRAGMENTO DE FRAY K.BEZÓN, 1907, N° 4, P. 1

FRAGMENTO DE FRAY K.BEZÓN, 1907, N° 4, P. 1

 

Resumen

Este artículo presenta un análisis de la revista peruana Fray K.Bezón (1907-1910), con énfasis en el soporte material, las ideas y las estrategias visuales, con el objetivo de plantear un panorama de las articulaciones y contradicciones entre la modernidad criolla y la cultura popular en las primeras décadas del siglo XX. Se presentará la ambivalente constitución ideológica de la revista, que se desplaza entre el pensamiento anticlerical e higienista y las representaciones racialistas de sujetos degradados (inmigrantes chinos), así como su desafío al orden sociopolítico y sus implicancias culturales. Asimismo, se examinará su condición de punto de encuentro de los códigos populares y masivos, posibilitando su exitosa circulación entre la población letrada y semiletrada.

Palabras clave: Fray K.Bezón, prensa, Perú, revistas, racialismo, modernidad criolla.

 

Abstract

This article presents an analysis of Peruvian magazine Fray K.Bezón (1907-1910), with emphasis in its graphic support, ideas and visual strategies, with the aim of proposing an overview of the joints and conflicts between criollo modernity and popular culture in the first decades of the twentieth century. We will present the ambivalent ideological stance of the magazine, shifting between anti-clericalism and higienism and racialist representations of marginal subjects (Chinese immigrants), as well as its challenge towards the sociopolitical order and its cultural implications. Furthermore, we will examine the magazine’s condition of meeting point for both popular and mass codes, allowing a successful circulation between the literate and semiliterate population.

Key words: Fray K.Bezón, press, Peru, magazines, racialism, criollo modernity.

 

En el presente artículo se discutirán las tensiones y los límites de una modernidad criollo-popular en la sociedad peruana durante los albores del siglo XX, a partir de una exploración del soporte material, estrategias visuales y contenidos ideológicos de la revista Fray K.Bezón. La amplia circulación de esta revista ilustrada, anticlerical y racialista en la ciudad de Lima –y posteriormente en diversas ciudades del Perú– creó una franja muy amplia de interacciones conflictivas entre representaciones político-culturales modernas y emancipadoras, y un orden social tradicional con instituciones que detentaban el poder político (civilismo), económico (capitalismo) e ideológico (Iglesia católica).

En Fray K.Bezón concurrieron doctrinas políticas modernas como el radicalismo republicano, el librepensamiento y un incipiente indigenismo; también se expresan discursiva y gráficamente el higienismo, el racialismo y las teorías de la degeneración. La obsesión modernizadora contra los cuerpos sucios y enfermos se dirige no hacia pobres y prostitutas, sino hacia chinos y frailes europeos mediante los códigos del humor popular carnavalesco.

En la primera sección, presentaremos el contexto sociopolítico y la tradición de publicaciones periódicas en la que se inscribe la modernidad criollo-popular de Fray K.Bezón. En la segunda, realizaremos una presentación de la confluencia ideológica anticlerical y racialista, así como un recuento de sus redes político-culturales. En la tercera, realizaremos una somera descripción de las secciones de la revista, su circulación y su público lector. Por último, proyectaremos la problemática de la modernidad criolla de esta publicación con respecto a la encrucijada de la antigua cultura popular carnavalesca con la emergente cultura de masas, durante la primera década del siglo XX en Lima.

 

Política, cultura y publicaciones ilustradas

La modernización social insuficiente y la modernidad política frustrada constituyen los grandes legados decimonónicos al nuevo siglo. Por un lado, puede verse una sociedad regida por el racismo “científico” y la exclusión de grupos; una incipiente política urbanística que pretende disciplinar y educar autoritariamente a los sectores populares en los valores republicanos modernos; ferrocarriles que no logran cohesionar transversalmente al país y precarios intentos de una educación primaria pública generalizada. Por otro lado, un escenario político inestable, el tercer militarismo y sus mezquinas disputas, partidos políticos caudillistas y regidos por el clientelaje, y la ley electoral de 1896, que niega drásticamente el derecho al voto de millones de sujetos que no saben leer y escribir en castellano.

El espacio de desarrollo y consolidación del discurso criollo durante todo el siglo XIX fue la ciudad de Lima; esta íntima conexión entre la ciudad, una cosmovisión y una sensibilidad constituye también una herencia que se prolongará durante las primeras dos décadas del siglo XX. Sin embargo, hay una inflexión: Leonidas Yerovi, Clemente Palma, Abraham Valdelomar, Francisco A. Loayza y otros intentarán crear una modernidad criolla, distinta a la decimonónica en su percepción de las culturas populares y los nuevos sujetos sociales, más mesocrática y más abierta a la afirmación plena de la subjetividad. Este proceso tiene contradicciones y claroscuros, pero no se puede dudar de que, por primera vez en nuestra historia, la hegemonía cultural de las elites se quiebra: los escritores y periodistas tienen un masivo auditorio heterogéneo, y lo nacional y lo popular confluyen parcialmente –no sin violencia– en decenas de nuevos diarios y revistas.

Durante los gobiernos de José Pardo (1904-1908) y Augusto B. Leguía (1908-1912), miembros del Partido Civil, existió una mayor tolerancia hacia las críticas anticlericales y antigubernamentales, expresión de un compromiso con la libertad de expresión como pilar del orden republicano. En esos años, Lima se convierte en un laboratorio sociocultural: nuevas urbanizaciones, políticas higienistas que pretenden rediseñar el uso del espacio y la sanidad de la urbe, emergencia de nuevos actores sociales (obreros y estudiantes), nuevas tecnologías de comunicación (teléfono, cine) y de transporte (tranvías eléctricos y automóviles), e inéditas formas de interacción y diversión. Todo esto genera una profunda transformación en los diversos órdenes socioculturales, y un intento de simbolización y comprensión de dichos cambios desde los discursos y los lenguajes visuales de las artes.

El periodismo peruano de esta belle époque de poses cosmopolitas y trivialidad burguesa, pero también de ideas radicales y espíritu crítico, constituye un privilegiado territorio para explorar la consolidación de la cultura de lo escrito, el desarrollo de la comunicación visual (caricatura y fotografía empiezan a poblar las páginas de los diarios y revistas) y la reflexividad crítica sobre la vida privada y el orden público de la sociedad. La experiencia de la modernidad encuentra en las páginas de la prensa de la época no sólo su formalización sino también sus caminos de constitución, mediante un nuevo circuito comunicativo que incorpora los nuevos rostros de lo popular-nacional, como lectores de crónicas, letrillas políticas, artículos y caricaturas humorísticas.

En este marco general se funda la revista Monos y Monadas, que se publica desde finales de 1905 hasta diciembre de 1907. Alcanza cien números y ofrecerá el gran modelo de composición gráfica para las futuras publicaciones de humor satírico mediante parodias discursivas y abundantes caricaturas. El fundador de esta revista es el periodista, poeta y dramaturgo Leonidas Yerovi; el genial caricaturista Julio Málaga Grenet se desempeñó como director artístico.

Monos y Monadas tenía 8 páginas y llevaba como subtítulo “Semanario festivo de caricaturas”, costaba 10 centavos y tanto la carátula como la contracarátula y las dos páginas centrales contenían dibujos humorísticos, con un breve texto que anclaba el mensaje. Incluía avisos publicitarios asociados a tiendas de bienes diversos (alimentos, bebidas, productos agrícolas) o servicios típicamente urbanos (sastrería). Aunque en algunos textos se evidenciaba la crítica al presidente y a los parlamentarios, la mayoría de colaboraciones poseía un carácter literario-cultural.

Con esta revista, se funda un modelo textual que asigna predominio a la comunicación visual y al código humorístico como estrategias para establecer un vínculo intenso y afectivo con un público popular, urbano y semiletrado, pero fascinado por imágenes modernas y ávido de la crítica sociopolítica.

 

Fray K.Bezón: anticlericalismo y racialismo

Después de Monos y Monadas, la investigadora Isabelle Tauzin identifica tres revistas (Fray K.Bezón, Don Giuseppe y Fray Simplón) como herederas de su lugar social. Estas se caracterizan por su carácter crítico-radical, ya que “eligen el ataque frontal, basado en imágenes que han de chocar y denunciar los tropiezos del poder y sus aliados, o sea, la Iglesia y el Ejército”.[1] Hay que añadir que las tres están articuladas y que las dos últimas derivan de la experiencia exitosa de la primera.

Por su duración, su complejidad textual y gráfica y su militante anticlericalismo, la más importante de estas tres publicaciones fue Fray K.Bezón (1907-1910).

FRAY K.BEZÓN, 1907, N° 4, P. 1

FRAY K.BEZÓN, 1907, N° 4, P. 1

A pesar de su singularidad, son pocas las investigaciones dedicadas a ella. Tauzin destacó esta revista como una de las más representativas de la prensa anticlerical, y sostuvo que su declive y desaparición en 1910 se debió a su distanciamiento del enfoque irónico y su compromiso político con el candidato Billinghurst.[2] Por su parte, Emilio Rosario ha destacado la relevancia de tales caricaturas anticlericales para lograr una comunicación efectiva y con mayor arraigo en la población limeña.[3] Finalmente, Daisy Chumbimune ha empleado imágenes y textos de la revista para comprobar el exotismo y la degradación en la representación de prácticas culturales de los inmigrantes chinos en Lima.[4]

El anticlericalismo y el racialismo confluían en esta publicación periódica, pues desde sus primeros números atacó ferozmente a la inmigración china y a la “inmigración frailuna”, ambas percibidas como invasiones peligrosas pues afectaban tanto a la nación como a los cuerpos criollo-populares. Probablemente esta beligerancia bifronte provenía de las opiniones de Manuel González Prada, ensayista radical y anarquista limeño, quien había sostenido en una de sus notas que “[…] con el chino se introdujo en el organismo nacional un germen vicioso y decrépito, con el español continuamos inoculando en nuestro cerebro el virus teológico: el Perú, entre el fraile y el chino, presenta el ejemplo de una bujía que arde por las dos extremidades”.[5]

Aunque existió en Lima un discurso anticlerical asociado a los ideales del radicalismo y el librepensamiento durante las dos últimas décadas del siglo XIX, es en los primeros años del siglo XX cuando alcanzó sus niveles más altos de activismo y virulencia.[6] En consecuencia, esta revista se inscribe en una tradición de ataque contra los curas, pero la enriquece con acusaciones precisas e informes periodísticos de abusos y delitos sexuales actuales. Este fue un fenómeno sin precedentes, que contribuyó significativamente al resquebrajamiento parcial del poder y la legitimidad social de la Iglesia. Muchas de sus acusaciones provienen de antiguas prácticas sociales que ya habían denunciado Clorinda Matto de Turner y González Prada. La novelista cusqueña reveló los continuos abusos sexuales contra las mujeres y las alianzas con los poderes locales para la explotación del indio. Por su parte, el ensayista limeño destacó su calidad de enemigos de la ciencia, la mala enseñanza en sus colegios, su intrusión en la vida familiar y su papel como aliados de la dominación social. La especificidad de Fray K.Bezón fue darle concreción gráfica a estos ataques y llegar mediante los recursos de la caricatura y la sátira a un amplio auditorio letrado y semiletrado.

El grado de violencia gráfica y verbal anticlerical que alcanzó esta revista no tiene parangón. Las acusaciones más frecuentes incluyen las agresiones sexuales contra mujeres, monjas y niños, la afición a las bebidas alcohólicas, la gula, la codicia, el robo, entre otras. De las decenas de textos contra los curas y sus malas prácticas, esta semblanza genérica de Francisco A. Loayza, director de la publicación, titulada “El fraile” es una buena muestra. En ella se declara que este “[…] busca a los niños, se rodea de ellos y, con apariencia paternal, los macula cínicamente, dando rienda suelta a sus depravados sacudimientos satiríacos. El fraile es una deformidad social, es el híbrido del hurto y la lujuria”.[7]

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 6, P. 4

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 6, P. 4

En toda América Latina, desde la última década del siglo XIX y durante las dos primeras décadas del siglo XX, el anticlericalismo ganó terreno entre los núcleos urbanos, que asumían nuevas ideas y prácticas, cada vez más laicas. La fracción modernizadora de la elite asume los principios del positivismo científico y seculariza diversos órdenes de la vida social. En este marco, florecieron revistas populares con ilustraciones que mediaron entre las ideas del radicalismo liberal y los nuevos sujetos urbanos. En México, El hijo del Ahuizote (1885-1903), de marcado carácter antigachupín y crítico del gobierno de Porfirio Díaz, es una muestra de ello.

Por otro lado, el racialismo de Fray K.Bezón se expresa principalmente en la agresiva descalificación de los chinos. Esta perspectiva ideológica tenía ya varias décadas en la historia de las ideas en el Perú. Efectivamente, las acusaciones físicas y morales contra ellos constituían parte del tramado discursivo del racismo moderno en Latinoamérica desde la segunda mitad del XIX. Como señala Chang, en México, Estados Unidos y Cuba el empleo de trabajadores chinos por capitalistas industriales y administraciones coloniales generó una gran controversia internacional e intensas resistencias populares.[8]

En el Perú, la genuina adopción de ideas racialistas está ampliamente documentada y configura un sistema de cognición y dominación sociales. Por ejemplo, Clemente Palma en su tesis El porvenir de las razas en el Perú (1897), presentada en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, sostiene que la raza china “vegeta estúpidamente” y que nada representa, ni el pasado ni el porvenir, “solo la expresión del estupor de vivir”.[9] Más adelante, sentencia que “el chino lleva en sus venas los gérmenes de repugnantes enfermedades (…) la tisis, la lepra y la elefantiasis (…) hijas de los vicios de sangre y de la debilidad y degeneración de las razas”.[10]

De este modo, la construcción cultural del chino se tejía mediante una red de significantes que lo configuraba como un sujeto contaminante, asociado a la enfermedad, la suciedad y el vicio moral (homosexualidad, opio y juego). La revista Fray K.Bezón se inscribe en esta tradición ideológica. A modo de ejemplo, puede verse esta feroz acusación contra los presidentes Pardo y Leguía, que toleraron y fomentaron la inmigración asiática: “Harán de este desgraciado país una China en miniatura, y a la vuelta de 25 años, los peruanos quedarán convertidos en un hato de imbéciles, raquíticos, degenerados, elefantiásicos”.[11] Además, estas políticas de inmigración de trabajadores chinos de los gobiernos civilistas fueron objeto de ataque desde una defensa del trabajador criollo urbano. Como ha demostrado Chumbimune (2017), se apelaba a la lógica excluyente del nacionalismo y se fomentaba el miedo laboral entre los trabajadores populares y el miedo higiénico entre las elites. En esa línea de crear una conspiración china contra la sociedad y la república, las caricaturas de Fray K.Bezón exaltan esa construcción negativa; por ello, en una imagen sensacionalista e hiperbólica, el Perú mismo es un territorio amenazado por los chinos, que son representados como alimañas que se aferran al país.

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 7, P. 12

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 7, P. 12

En América Latina, las descalificaciones contra la inmigración china fueron frecuentes en diversos países y adoptaron un lenguaje racialista común. En el caso particular de Lima, hubo diversos fenómenos sociales que se correlacionaron sin mayores fundamentos con la presencia de la población china inmigrante: la peste de fiebre amarilla (1903 y 1905), la comida insalubre y el desempleo urbano.

Además, hubo ataques organizados contra ellos y sus propiedades en 1904 y 1909, en los que participó de forma visible la plebe de Lima. El 12 de mayo de 1909 se intervino y destruyó el Callejón Otaiza, lugar de residencia de cientos de inmigrantes chinos. Después, , Leguía emitió un decreto dos días después que suspendió la inmigración china al Perú; luego se firmó el protocolo Porras-Wu Ting Fang, que permitía el viaje de chinos al Perú, pero no el ingreso de trabajadores manuales con miras a establecerse.[12] Por su parte, Palma y Ragas han demostrado que el Barrio Chino tenía múltiples significados, que por un lado permitían su condena desde el higienismo médico de las elites y, por otro lado, permitían la valoración positiva de los “Celestes Hipócrates” y de sus herbolarios para cuidar de la vida y la salud de los limeños.[13]

El 17 y 19 de mayo de 1909 hubo manifestaciones y ataques contra los chinos y sus locales, alentados por la prensa popular. Fray K.Bezón se burla de lo ocurrido y narra las tropelías con humor y sarcasmo; de este modo, respalda a los atacantes de forma indirecta: “A mí me parece que no hemos debido proceder así, con una raza que nos ha legado civilización y costumbres, malas costumbres y que no nos ha legado nada…. De quién sino de los chinos, han tomado los políticos las costumbres de dejarse las uñas tan largas”.[14]

En los días de mayo posteriores al ataque se pueden encontrar dos caricaturas que expresan cabalmente la posición de la revista contra los chinos en esa coyuntura: en una se aprecia al presidente Leguía recibiendo dinero de los chinos y atacando a una figura que alegoriza al pueblo; en la otra se vuelve a acusar a chinos y curas de ser los expoliadores de la república peruana.

FRAY K.BEZÓN, 1909, N.° 120, P. 4

FRAY K.BEZÓN, 1909, N.° 120, P. 4

FRAY K.BEZÓN, 1909, N.° 120, P. 8

FRAY K.BEZÓN, 1909, N.° 120, P. 8

Si bien las doctrinas ideológicas hegemónicas en la revista fueron el anticlericalismo y el racialismo antichino, podemos encontrar simpatías medidas hacia el anarquismo. Así se encuentran varias colaboraciones de Manuel González Prada (firmadas con sus siglas) y además se promociona la venta de sus libros, como Presbiterianas y Horas de lucha. También se observa una creciente preocupación por las luchas obreras (se reproducen varios fragmentos de artículos de Los Parias, publicación anarquista). Por otro lado, en múltiples ocasiones se denuncia la situación de explotación de los indígenas en la Sierra del Perú, como el trágico suceso de Huaripampa (Tarma).

En la revista hay una preocupación constante por difundir las novedosas ideas del discurso científico. Sin embargo, la representación de las mismas es ambigua, se suma a las críticas contra el alcoholismo como una enfermedad, pero se manifiestan reservas ante las campañas de vacunación y las medidas higienistas urbanas. En este marco, las ideas de la teoría de la evolución de Darwin fueron divulgadas en tono humorístico.

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 6, P. 1

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 6, P. 1

Esta publicación mantiene una posición política antagónica a las   autoridades de la iglesia y el Partido Civil, que poseían una alianza de poderes fácticos. En un texto titulado “De medio pelo”, se expresa una feroz diatriba contra la oligarquía con pretensiones aristocráticas: “tal nobleza nos legó una prole de gagos, Niños Goyitos, cretinoides y maricas”.[15] Las adjetivaciones y el estilo permiten adscribir el texto a González Prada[16] o a uno de sus discípulos.

 

Soporte material, circulación y estructura de la revista

Toda revista es un objeto material, una mercancía que se consume y circula, pero también una red de vínculos sociales. Como toda publicación moderna, Fray K.Bezón contenía secciones que buscaban ordenar la variada información ofrecida a los lectores.

Aunque hubo cambios en la portada durante los primeros números, hay una cabecera que se estabilizó y duró casi sin modificaciones hasta el final de la revista. En ella se aprecia la tipografía moderna del nombre y sus diferentes rellenos y tamaños de letra. La figura central es un cura franciscano tonsurado, con abundante pilosidad, que destaca también por su cabeza descomunal (código gráfico de la caricatura), su desaseo (no se ha afeitado) y por sus labios pintados de rojo. Al lado de sus sandalias, se encuentra la cruz de un rosario en un claro mensaje de degradación de los valores cristianos, detalle que va a desaparecer meses después. Se aprecia también la figura del tintero (símbolo de la tradicional escritura manual) y se informa de los dos ejes de la publicación: política y religión.

FRAY K.BEZÓN, 1908, N.° 49, P. 1

FRAY K.BEZÓN, 1908, N.° 49, P. 1

Si toda cabecera de revista cuenta una breve historia, aquí parece destacarse que se trata de un cura pobre, enemigo del lujo y las comodidades, que se preocupa más por la política y los ideales de la verdadera religión cristiana, antes que de los crucifijos u otros símbolos de devoción exterior. A su lado, se levanta un ala que significa la libertad, un horizonte marino y un sol emergente, símbolos convencionales de un nuevo amanecer. Por último, su lema “Periódico que aspira a no tener circulación” instala desde el inicio una comunicación irónica con el lector.

El director, fundador y propietario fue Francisco A. Loayza (1872-1963), periodista y difusor del librepensamiento, que ya tenía larga experiencia en la prensa crítica y de oposición pues había participado en El Microbio[17] (1892-1893). La administración se ubicaba en el Portal de San Agustín 70 y se imprimía en la calle Huallaga 349. Poseía periodicidad semanal, y se publicaba los sábados. En sus inicios tuvo 12 páginas, pero posteriormente se estabilizó el número en 8. Costaba 10 centavos, no aceptaba suscripciones y se vendía en todas las cigarrerías. Según un aviso aparecido en el número 5, “La redacción paga toda clase de publicación literaria o artística […] que se le remite y sea publicada”: este es un signo de modernización, pues alentaba la profesionalización de los periodistas. No es casual que se encuentren textos firmados de Leonidas Yerovi y de Abelardo Gamarra en el último año, ambos cagatintas a tiempo completo.

La revista ofrece una gama de estrategias gráficas: trabajo en la cabecera con diversas tipografías; carátula, contracarátula y hojas centrales a color; retórica publicitaria con imágenes, dibujos, caricaturas e historietas. El primer director artístico usa el seudónimo de Chambón; después vendrán muchos otros dibujantes.[18] Las ilustraciones poseen calidades desiguales y una clara factura de humor popular que muchas veces linda con lo grotesco. En el último año se incrementa el número de fotografías reproducidas en sus páginas.

La revista siempre publicó un aviso publicitario que ofrecía los servicios de un cirujano dental, Cristian Dam,[19] figura clave en la difusión de las ideas del librepensamiento desde finales del siglo XIX y amigo de González Prada. La historia de la prensa radical del periodo es también resultado de una convergencia de actores que forman tramas vitales y políticas que se entremezclan y se enriquecen mutuamente: librepensadores, anticlericales y anarquistas coinciden en su voluntad de educar a los trabajadores, defender el derecho a la libertad de expresión, y la crítica al poder político establecido y a la actuación de la Iglesia Católica.

Como solía ocurrir en la prensa radical u obrera, muy pocas veces aparece la firma de los colaboradores: la amplia mayoría de textos se publica con seudónimos. Sin embargo, no se aceptan textos agraviantes ni injuriosos; toda opinión suele estar fundamentada, aunque en muchos casos se emplea la ironía o el sarcasmo. La información periodística sobre ciertos eventos proviene directamente de los sujetos afectados o de fuentes documentales (mineros de Cerro de Pasco, testigos de Huaripampa, documentos administrativo-judiciales del sur andino, partes de la policía de Lima, etc.).

El primer año la revista mantuvo estas secciones discursivas: a) En el Politeama, sección dedicada a la actividad teatral que también ofrecía noticias sobre las primeras proyecciones cinematográficas; b) Paliques, sobre revistas literarias; c) Retazos, notas sobre actualidad política; d) Olimpo, sobre la actividad teatral; e) Malambinas,[20] reproducción de un diálogo entre los personajes afroperuanos Ña Mónica y Ño Ramón. Ella es una mujer afroperuana con sabiduría popular, que explica en sus códigos las noticias políticas. El habla propia de los afroperuanos se marcaba y reproducía fonéticamente en el texto. Existía una representación ambigua de ambos personajes, pues si bien se les ridiculiza también se reconoce su perspicacia derivada de su experiencia vital y su visión materialista de la realidad. Como última sección, tenemos f) Cun Dun Giuseppe. Este es un personaje bachiche, un italiano inmigrante asimilado al mundo criollo popular. Posee una tienda de abarrotes y conversa con sus clientes sobre diversos temas de actualidad. Al igual que el caso anterior, se reproduce fonéticamente el habla del protagonista, una especie de italiano españolizado.

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 34, P. 3

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 34, P. 3

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 37, P. 3

FRAY K.BEZÓN, 1907, N.° 37, P. 3

Desde sus primeros meses la revista incluyó avisos publicitarios, pero en número reducido. Algunos de ellos se presentaban en la página a color de la contracarátula y buscaban innovadoras formas de promocionar bienes y servicios. Esta conexión con el mercado no solo brindaba recursos para la administración de la revista, sino que expresa esas complejas conexiones entre el pensamiento crítico y el mercado, que todavía en el Perú se han explorado muy poco.

FRAY K.BEZÓN, 1910, N.° 152, P. 4

FRAY K.BEZÓN, 1910, N.° 152, P. 4

El éxito editorial de Fray K.Bezón es notable. En el número 4, del 23 de febrero de 1907, se informa que ha alcanzado el tiraje de 5000 ejemplares: “dos horas después de la salida de Fray K.Bezón ha sido imposible conseguir un ejemplar en las cigarrerías y aun en poder de los vendedores”.[21] Cinco meses después, se consigna que la revista ha alcanzado los 8000 ejemplares,

En las primeras horas de la mañana de los días sábados, en manos de los alegres vendedores, nuestra hoja […] desplegando sus alas de colores frescos y chillones, atraviesa vertiginosamente la ciudad, y de mano en mano, va recogiendo acá un aplauso, allá una sonrisa. El artesano y el jornalero le tienen cariño especial […] Para nuestro pueblo […] es el camarada que semanalmente le lleva una caricatura de actualidad, un chiste político, una broma intencionada en su propio lenguaje, en su mismo estilo.[22]

Para calibrar estas cifras de venta, que en un pico alcanzan –según sus propias declaraciones– 14 000 ejemplares, hay que recordar que la Lima de esa época, mercado casi absoluto de este impreso, tenía aproximadamente 150 000 habitantes. Es decir, que entre el 5% y el 8% de los limeños compraba y leía la revista, porcentaje altísimo que crece si consideramos que la lectura en voz alta para otros sobrevivía conjuntamente con la práctica de prestar materiales impresos entre familiares y amigos. En consecuencia, el impacto social de esta revista no tiene parangón en esa época.

 

Problemas y proyecciones

En nuestra historiografía regida por los ideales de la alta cultura, el peso de revistas estrictamente culturales o literarias se suele sobredimensionar, en desmedro de las revistas que establecen cruces y transacciones con lo popular y lo masivo. Estas últimas poseen una heterogeneidad de códigos comunicativos que posibilitan la creación de nuevos públicos que se entrenan en la decodificación verbal y visual.

Fray K.Bezón expresó una modernidad criolla mediante un espacio de enunciación marcado por la sensibilidad popular, la crítica y el humor: una amplia gama de intereses culturales y políticos articulados mediante variadas ideologías (librepensamiento, anticlericalismo e higienismo). Esta revista se opuso a la modernización autoritaria de las elites civilistas, se alimentó de la voz y la risa de la Lima popular, pero se vinculó directamente con las nuevas formas de organización de los trabajadores y obreros, portadores de una modernidad emancipatoria. Sin embargo, como ya se ha subrayado, la revista reproduce la ideología racialista: condena con virulencia la inmigración de chinos y consolida una asociación entre el aspecto físico y la moral entre los inmigrantes italianos y el pueblo afroperuano.

Esta revista revela los problemas y posibilidades de Lima a inicios del siglo XX. Tuvo una extensa aceptación social expresada en una alta circulación de la publicación que desde la capital se expandió a varias ciudades del Perú; y se asoció con la modernización y su cultura visual (caricaturas y fotografías), pues se emplearon con creatividad todos los recursos técnicos gráficos, tipográficos y de impresión a su alcance. Por otra parte, expresó una modernidad crítica, pues fue portavoz de las demandas de la libertad de pensamiento y pieza clave en múltiples denuncias contra los abusos sexuales de los frailes, la corrupción de los políticos y la explotación capitalista. Sin embargo, no puede liberarse de una visión y sensibilidad tradicional y autoritaria contra la inmigración china o los homosexuales de Lima. Finalmente, termina cooptada por la dinámica de la política oficial y el caudillismo de Billinghurst.

La estructura y composición de la revista revela características sociales del lector ideal. Es patente la relevancia de la cultura visual y la comunicación gráfica, propia de sociedades con bajos índices de alfabetización en el público popular. Sus breves y actuales notas informativas, poemas satíricos y parodias humorísticas constituían una forma eficiente de interpelación directa y coloquial a lectores poco familiarizados con libros o textos complejos y extensos.

Fray K.Bezón se instala en los movedizos y densos terrenos de confluencia de lo popular y lo masivo; un lenguaje criollo con muchos recursos propios de la oralidad popular en un soporte material con hegemonía de códigos visuales y tipográficos modernos, propios de una cultura incipientemente masiva. Además, expresa interacciones complejas con escritores, políticos, actores sociales y otros medios de prensa; los asimila, enfrenta y desafía desde los códigos de la cultura popular humorística y su ambivalente vocación modernizadora. Alcanza una singular radicalidad crítica mediante la apropiación y reformulación de diversas corrientes ideológicas, que nos obliga a replantear las genealogías de la modernidad peruana en el siglo XX y el papel que desempeñaron en ella Francisco A. Loayza y sus anónimos colaboradores. Por otra parte, esta revista sirve de mediación entre los lectores populares (artesanos, estudiantes, la emergente clase media) y las ideas del ensayista González Prada, convirtiendo sus elocuentes y furibundos anatemas anticlericales en textos burlescos e imágenes de humor carnavalesco.

 

Bibliografía 

  1. Basadre, Jorge, Historia de la República del Perú, vol. 7, 1983.
  2. Chumbimune Saravia, Daisy, Los Exóticos del Crimen: Prensa, Literatura y Crónica Policial sobre la Inmigración China. Tesis para optar el Grado Académico de Magíster en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 2017.
  3. Chang, Jason Oliver, Anti-Chinese Racism In Mexico 1880-1940, University of Illinois Press, Illinois, 2017.
  4. Fray K.Bezón, Lima, 1907-1910.
  5. González Prada, Manuel, El tonel de Diógenes, Edición Tezontle, Ciudad de México, 1945.
  6. Lobato, Mirta Zaida, La prensa obrera. Buenos Aires y Montevideo, 1890-1958, Edhasa, Buenos Aires, 2009.
  7. Palma, Clemente, El porvenir de las razas en el Perú, Tesis para optar el Grado Académico de Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 1897.
  8. Palma, Patricia y Ragas, José, “Enclaves sanitarios: higiene, epidemias y salud en el Barrio chino de Lima, 1880-1910”, en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, vol. 45, n.° 1, 2018, pp. 159-190.
  9. Pérez Vejo, Tomás, “La conspiración gachupina de El Hijo del Ahuizote”, en Historia Mexicana 54, n.° 4, El Colegio de México, 2005, pp.1105-1153.
  10. Rosario Pacahuala, Emilio, “Develando verdades. Caricatura y clericalismo en los albores del siglo XX (El caso de Fray K.Bezón: 1907-1910)”, en Tiempos, n.° 11, 2016, 181-210.
  11. Tauzin-Castellanos, Isabelle, “La caricatura en la prensa satírica peruana (1892-1909)”, en Boletín del Instituto Riva-Agüero, n. ° 35, 2009-2010, pp. 273-291.

 

Notas

[1] Isabelle Tauzin-Castellanos, “La caricatura en la prensa satírica peruana (1892-1909)”, p. 285.
[2] Ibidem, p. 288.
[3] Emilio Rosario Pacahuala, “Develando verdades. Caricatura y clericalismo en los albores del siglo XX (El caso de Fray K.Bezón; 1907-1910)”, p. 188.
[4] Daisy Chumbimune Saravia, Los Exóticos del Crimen: Prensa, Literatura y Crónica Policial sobre la Inmigración China.
[5] Manuel González Prada, El Tonel de Diógenes, p. 199.
[6] Por ejemplo, los artículos en la revista anarquista Los Parias. En “La mujer en la evolución social” de Pedro Ferrari, se sostiene que “la mujer, hasta la fecha, ha sido dominada por una secta pestífera que se llama clericalismo; y nuestro deber es libertarla de las garras que la tienen encadenada en el oscurantismo y la mentira” (n.° 25, p. 2). En otro texto, “El culto” de José Ángel se sostiene que “la historia de la religión católica es una serie no interrumpida de crímenes y errores” (n.° 42, p. 2).
[7] Fray K.Bezón, n.° 42, p. 7.
[8] Jason Oliver Chang, Chino. Anti-Chinese Racism In Mexico 1880-1940, p. 51.
[9] Clemente Palma, El porvenir de las razas en el Perú, p. 24.
[10] Ibidem, p. 25.
[11] Fray K.Bezón, n.° 9, p. 6.
[12] Jorge Basadre, Historia de la República del Perú, vol. 7, p. 282.
[13] Patricia Palma, José Ragas. “Enclaves sanitarios: higiene, epidemias y salud en el Barrio chino de Lima, 1880-1910”.
[14] Fray K.Bezón, n.° 120, p. 7.
[15] Fray K.Bezón, n.° 8, p. 2.
[16] El argumento e imágenes son idénticos a los expresados en “Nuestra aristocracia”, El Lima Antiguo o los textos reunidos póstumamente bajo el título de Prosa Menuda.
[17] Dirigido por un grupo de jóvenes limeños, tenía como subtítulo “Periodiquín, Chiquito, Joco-Serio, Crítico-Literario”. Todos colaboraban con seudónimos. La publicación enfrentó con un tono acre al gobierno de Cáceres y a la clase política civilista. Expresaban un acendrado anticlericalismo y consideraban a González Prada una persona íntegra. En El Microbio también participó Glicerio Tassara, quien años más tarde colaborará en Los Parias.
[18] En el número 13 se aprecia “Oiluj” como firma de un caricaturista, probablemente Julio Málaga Grenet. Otras dos caricaturas aparecen firmadas por Crayón y Chambón. En 1910, después del número 200, aparecía como director artístico Rubén Polar, quien firmaba la caricatura ilustrada de la portada.
[19] Fue un holandés que llegó al Perú durante la década del 70 del siglo XIX; defendió en diversos circuitos de la cultura de lo escrito, la tolerancia y libertad como fundamentos del accionar del hombre. Formaba parte de una fraternidad masónica, de la que surge la Liga de Librepensadores, que él dirige y orienta a la educación popular y a la propaganda política.
[20] Malambo era un barrio popular que formaba parte del Rímac y se caracterizaba por su alto porcentaje de población afrodescendiente.
[21] Fray K.Bezón, n.° 4, p. 2.
[22] Fray K.Bezón, n.° 29, pp. 6-7.