Revista de filosofía

Critica a la subjetividad y crisis del humano: Butler, posestructuralismo y performatividad

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¿Qué puedo ser en un mundo cuyos limites del sujeto me son dados de antemano?

Judith Butler

 

Resumen

En el presente texto parto de la constatación de que la crítica a la subjetividad es vista con desconfianza sólo en el interior de determinados debates académicos, tal como en el registro de algunas narrativas políticas, responsables de reproducir estratégicamente esta desconfianza en la yuxtaposición entre los discursos identitarios y la fragmentación del sujeto, así como la fragmentación del sujeto y la crisis del humano en general. Para mostrar el equívoco o las malas comprensiones presentes en estas lecturas, analizo la noción de performatividad de Butler. Inicialmente, la exposición de la performatividad apunta al problema del mantenimiento del sujeto como fundamento intocable, y lo piensa en el contexto de su realización continuada. A partir de ello, los términos de la constitución del sujeto son pensado en su dimensión excluyente, lo que permite la reflexión acerca de los límites impuestos a los humanos, la cual va en la dirección de su resignificación y de su aniquilación, que se mueve hacia la crítica a la subjetividad.

Palabras clave: posestructuralismo, performatividad, subjetividad, Butler, crisis del humano, fragmentación del sujeto.

 

Abstract

In the present text I start by pointing out that the criticism of subjectivity is seen with distrust only within certain academic debates, such as in the register of some political narratives, responsible for strategically reproducing this distrust in the juxtaposition between the identity discourses and the fragmentation of the subject, as well as the fragmentation of the subject and the crisis of the human in general. To show the misunderstanding or misunderstandings present in these readings, I analyze Butler’s notion of performativity. Initially, the presentation of performativity points to the problem of maintaining the subject as an untouchable foundation and thinks about it in the context of its continued realization. From this, the terms of the constitution of the subject are thought of in its exclusive dimension, which allows reflection on the limits imposed on humans, which goes in the direction of its resignification and its annihilation, which moves towards criticism of subjectivity.

Keywords: poststructuralism, performativity, subjectivity, Butler, crisis of the human, fragmentation of the subject.

 

Crítica a la subjetividad en el momento de violencia contra lo humano

Quisiera empezar por un punto bastante conocido: la crítica dirigida a Judith Butler, especialmente por Seyla Benhabib, enfocada sobre todo en los problemas que, según ella, se presentan en la reflexión como el rechazo del horizonte subjetivista. Este punto de apertura es considerado en antiguos debates, que incluso cuentan con la obra de los diálogos Feminist Constentions, con proposiciones y réplicas.[1] Eso quiere decir que el pensamiento de Butler ya está puesto en un determinado espacio de significaciones. La autora es generalmente relacionada con la posmodernidad,[2] el posestructuralismo, o la crítica a la subjetividad, así como a un “constructivismo radical”, responsable de permitir la comprensión de la elaboración lingüística del sexo y de los cuerpos.[3] Aunque tales encuadres sean, en su mayoría, proclives a ser puestos en debate, especialmente sobre el modo de considerar cada una de esas vertientes, el pensamiento de Butler, para su opositora, se pone en el registro del desmonte radical de la subjetividad, que enmarca la infertilidad de una política sin agencia y, en el límite, en la imposibilidad de la propia política. El punto nodal del rechazo a su pensamiento reside fuertemente en lo que Benhabib considera el fallo humanista, una vez que la aniquilación del sujeto, en la versión ‘posmoderna’ de Butler, “eliminates those ideals of autonomy, reflexivity, and accountability which are necessary to the idea of historical change”.[4]

La negación de la subjetividad implicaría, así, la imposibilidad de una teoría crítica, y abriría una visión improductiva tanto en la teoría feminista como en la filosofía en tanto crítica. Para no caer en un silenciamiento, sería necesario aceptar la crítica al sujeto en una versión atenuada, para no abalar su condición de fundamento y posibilidad de acción política.

Butler, a su vez, presenta en el texto Contingent Foundations, la reflexión acerca de los problemas de una filosofía que parte de presupuestos incuestionables y puestos fuera de los límites de la posibilidad crítica. La aceptación de una subjetividad anterior al ejercicio crítico y, más que eso, entendida como la condición misma de la crítica, indicaría un tipo de reflexión no verdaderamente comprometida en pensar los contornos normativos del sujeto y sería incapaz de llevar la crítica más allá de las premisas contingentemente puestas como necesarias.[5]

Como Linda Nicholson recuerda, Butler entiende como fundamental el cuestionamiento sobre la posición en la que “certain philosophical presupositions are required for emancipatory politics”.[6] Aquí entra en escena la pregunta sobre los efectos del poder (y exclusión) en una noción de emancipación normativa en sus bases.

A partir de aquí quisiera sugerir que el embate acerca del problema de la subjetividad, muy puntual en el diálogo ahora mencionado, extrapola el espacio del debate académico.[7] Actualmente las narrativas políticas institucionales y las redes sociales instrumentalizan este debate, con una retórica que, explícitamente o no, anuncia el peligro de lo posmoderno, del posestructuralismo y de la fragmentación del sujeto. Al menos dos ordenes de relaciones inapropiadas son comunes: una primera, la que replica la dualidad ‘fragmento y todo’ y dirige la discusión por la fácil (y también estratégica) analogía entre la crítica al sujeto como crítica al humano, lo cual sirve para interpretar demandas políticas regidas por cierto agentes, grupos o partidos políticos como inmediatamente buenas o libres de riesgo. Una segunda relación inadecuada que atraviesa el debate político (sobretodo el institucionalizado por partidos políticos) iguala sin poner distancia las micropolíticas o políticas de identidades y la fragmentación del sujeto.

Por un lado, la dualidad ‘todo y parte’ nos lleva a suponer que la fragmentación del sujeto es inmediatamente su renuncia, y por ende la destrucción del humano. Por otro, la identificación de las políticas identitarias como ejercicio de fragmentación del sujeto serían, consecuentemente, fuentes de crisis de la concepción de humanidad. Estas localizaciones han recibido la atención de Butler que, en el inicio del articulo Vida Precaria, pregunta : “¿las humanidades se habrán saboteado a sí mismas, con todo su relativismo, cuestionamiento y criticismo, o han sido saboteadas por todos los que se oponen a su relativismo, cuestionamiento y criticismo?”.[8] Su posición es la de que existe una obligación ética en responder a esta pregunta, sin que la respuesta envíe para la reconexión entre ‘autor y contenido del discurso’,[9] como si todo discurso tuviera como punto de origen la intención y la consciencia. Es decir que la respuesta no está en el retorno al sujeto clásico, sino en la urgencia de pensar más profundamente cómo los moldes de la subjetividad son normativos y establecen las condiciones de viabilidad e inviabilidad de ciertas formas de vida.

JUDITH BUTLER

En aquél articulo, el camino de Butler sigue el sendero ético-político del reconocimiento y apela al Otro. Lo que pretendo aquí no es entrar en esta discusión, sino permanecer en el registro del problema de la crítica a la subjetividad, más específicamente en lo que se refiere a las consecuencias a ella reputadas (fragmentación -aniquilación del sujeto y, por un orden frágil de consecuencia, también de la idea general del humano).

En este sentido, el análisis de la performatividad desde Butler será tomado como punto inicial, una vez que el pensamiento sobre los procesos performativos desterritorializa al sujeto de su contexto metafísico originario y lo resignifica en términos de realización. Una vez aclarados algunos de los aspectos importantes sobre la ‘construcción’[10] performativa del sujeto, paso a señalar equívocos en aproximar la fragmentación del sujeto y la crisis del humano.

 

Sujeto y performatividad

La performatividad es una de las nociones centrales del pensamiento de Butler y marca sus reflexiones desde la década de 1990, cuando pensaba la performatividad de género, hasta las obras más recientes, que tratan de performatividad política. Más que señalar este largo trayecto filosófico de la autora, la performatividad atraviesa cuestiones epistemológicas, ontológicas, éticas y políticas, y revela un cuadro bastante complejo que, naturalmente, no explotaré en sus detalles y de modo completo.

La intención que tengo aquí en relación con la performatividad, es exponer sus puntos de embate con una filosofía del sujeto o, dicho de otro modo, con la metafísica de la substancia. Aunque el contexto exacto de la formulación inicial del tema es el de la teoría de género, donde Butler supone que no sólo el género, sino también el sexo – el cuerpo sexuado y su materialización – no son una realidad natural ni previamente dada en relación a la referencialidad del discurso, los caminos para pensar la materialidad y (criticar al) constructivismo, son fundamentales para comprender el cuadro de rechazo a la subjetividad (y los términos de este rechazo).

Gracias a la performatividad es posible una comprensión de los sujetos que se realizan de modo continuo, en lugar de sujetos vistos ontológicamente como condición de posibilidad de acción, lenguaje, política, etc. Menos que un rechazo radical al sujeto, la performatividad apunta hacia la movilidad de su inscripción como fundamento que se recoloca sin cesar y, por ello, ya no se constituye a partir de una significación fuerte y metafísica.

Este desplazamiento es producto de la postura teórica que, como ya señalé, reclama la impropiedad de establecer puntos fuera de lo que puede ser cuestionado. Establecer el sujeto como punto exterior y anterior a la actividad política es,[11] por lo tanto, ponerlo como la propia base sobre la cual esta última es posible, lo que seria conferir al sujeto un puesto asegurado de exclusión del cuestionamiento en cuanto a su existencia y estado constitutivo. Como recuerda Linda Nicholson: “For in doing so, we lose sight of those exclusionary moves which are effected by its use. Particularly, we lose sight of how the subject itself is constituted by the very positions it claims to poses”.[12]

YVES KLEIN, “UNTITLED ANTROPOMETRY” (1960)

Así, el pensamiento de la performatividad se establece al poner en cuestión lo que se sitúa afuera del debate,[13] indicando la mirada que se dirige a los procesos de constitución lingüística de los cuerpos y sujetos, motivo por el cual el pensamiento de Butler es blanco de objeciones, ya que incurre en el determinismo, en el monismo lingüístico y en el constructivismo radical.

Sin embargo, Butler, en Bodies that Matter, apunta muchas cuestiones sobre qué entender por construcción, y escudriña dos versiones de constructivismo, frente a los cuales se posiciona críticamente, sin reconocerse como integrante. Una primera cuestión, limitada, que entiende la construcción a partir de la base irreductible por la cual opera. En este caso, el cuerpo o el sexo serían anteriores (instancias naturales) sobre las cuales construcciones son producidas. En esta, la fuerza del sujeto voluntarista permanece en la realización de la construcción, exactamente lo que pretendía ser rechazado por el constructivismo.[14] La segunda versión de construcción, más radical, rechaza el cuerpo o el sexo previamente dados, y los piensa como construcción lingüística determinada. Esta última versión, para Butler, no permite fuga ante el esquema metafísico, donde una posición-fundamento permanece, independientemente de que ahora el lenguaje ocupe el puesto, y ya no los cuerpos y los sujetos.

Si la objeción de esta última versión es pertinente como forma de determinismo y de monismo lingüístico, es necesario que se reconozca que tal formulación crítica no escapa al análisis de Butler, que apunta hacia la pertenencia del constructivismo radical del lenguaje a la metafísica de la substancia:[15]

As a result, construction is still understood as a unilateral proces initiated by a prior subject, fortifying that presumption of the metaphysics of the subject that where there is activity, there lurks behind it an initiating and willful subject. On such a view, discourse or language or the social becomes personified, and in the personification the metaphysics of the subject is reconsolidated. In this second view, construction is not an activity, but an act, one which happens once and whose effects are firmly fixed. Thus, constructivism is reduced to determinism and implies the evacuation or displacement of human agency.[16]

El cuestionamiento sobre los elementos implícitos en una metafísica del sujeto presente en las comprensiones de construcción abre la formulación sobre el carácter performativo de la construcción, sin compromiso con cualquier sujeto anterior que la decida o desee, ni tampoco con la concepción de construcción entendida por su actuar lingüístico delimitado, cuyos resultados son previsibles y realizables de modo definitivo. Por consideración de lo performativo, la relación entre lenguaje y cuerpo no se despega de un acto constructivo aislado, sino de un proceso jamás acabado definitivamente, de modo que la materialización de los cuerpos por el lenguaje no indica una producción “demiurgica” de la materia, sino procesos de referencialidad[17] que confieren contornos inteligibles[18] a los cuerpos, que se producen en su relación continuada con las normas y las significaciones lingüísticas. “In the first instance, performativity must be understood not as a singular or deliberate “act,” but, rather, as the reiterative and citational practice by which discourse produces the effects that it names”.[19]

El terreno de la performatividad, por lo tanto, no sería el del constructivismo, sino el de la desconstrucción, ya que esta ocurre bajo el guía explícito de la “citacionalidad” e “iterabilidad” derridiana. Tal como la performatividad del lenguaje en Derrida, el acto performativo no trata de la simple repetición, ya que la citación es la remoción de una marca de su contexto primero y su inserción en otro, mientras que la iterabilidad no muestra la pureza del ‘mismo’ y del ‘otro’, sino la implicación inherente a ellos, cuando el mismo es siempre un poco otro, y el otro carga rasgos del mismo como punto desde el cual produce alteración. Es ahí donde la reiteración es un reponer con desplazamiento: es tanto estabilizar (por la repetición de las normas), como desestabilizar (por su repetición siempre removida y desplazada del contexto primero).

El actuar y el hablar ocurren siempre en un tiempo y espacio diverso a las citaciones ya realizadas y por realizarse,[20] lo que quiere decir que tales modificaciones de contexto también son modificaciones de significado: resignificaciones. Así, lo normativo es base de apertura y cierre, su propia constricción trae consigo las condiciones de su modificación, ya que es en el hablar y en el actuar, es decir, que ocurre en los movimientos procesuales performativos en continua ocurrencia. La construcción, pensada en su carácter performativo, es construcción cuyos ejes de inicio y fin son inestables. No hay determinación, una vez que los fundamentos y sus efectos no son suficientemente fuertes o definitivos para definir lo que ocurre en la construcción.

La importancia que Butler confiere a esa dimensión de la realización de los sujetos en la acción y no por criterios rígidos, dados de antemano, y que ya saben exactamente lo que de ellos va a resultar, reaparece en el texto donde evalúa la noción de crítica para Michel Foucault.[21] Ahí la autora enfatiza que la crítica como práctica está ligada a las formas de sujeción, para mostrar en Foucault una relación no ‘mecánica’ o ‘previsible’ entre norma y sujeción. El sujeto no es, ni fundamento, ni resultado producido de una vez por todas, sino lo que se constituye en la acción, en el juego relacional entre norma y sujeción. Esto lleva a considerar que: “La práctica de la crítica no viene de una libertad innata al alma. Ella, antes, se forma en el embate de un cambio específico entre un conjunto de reglas o preceptos (que ya están dados), y una estilización de actos (que expande y reformula este conjunto previo de reglas y preceptos). Esta estilización del ‘Yo’, en relación con las reglas, acaba por constituir una práctica”.[22]

Lo que parece bastante relevante es la proximidad entre crítica y performatividad como prácticas de realización de modos de existir, y cuya existencia se suscribe en el mismo plan de acción y efectuación. Este es uno de los puntos claves para alcanzar, específicamente, los términos de la crítica a la subjetividad que no es apagada, sino reconfigurada en sus contornos. Para Butler, la crítica al sujeto necesita acompañar la compleja relación entre acto citacional y norma, donde la reiteración de normas no es el sujeto cumplirlas, adherirlas o obedecerlas, sino que al repetir las convenciones por el mantenimiento y deslocamento, realiza una estilística existencial.

Es exactamente porque la reiteración expone el carácter vinculante y habilitador de las normas, que las condiciones para que los sujetos se realicen pueden ser pensadas en términos de contingencia e inmanencia, tal y como sus límites, antes necesarios, se reconfiguran como contingentes. De ahí la importancia y el peligro de cuáles convenciones normativas y del carácter a ellas conferido. Su trama y cumplimiento o no cumplimiento lo realizan tanto los cuerpos incluidos como los excluidos de la significación. Analizar críticamente la construcción performativa de los sujetos requiere tener la actitud indicada para cuestionar cuáles modos de existencia se califican como sujetos porque reiteran normas válidas, y, al revés, cuales modos de existencia no se habilitan en tanto tal.

 

Fragmentación del sujeto y crítica: ¿el camino de la barbarie?

El análisis de la realización performativa del sujeto, al mismo tiempo que elimina al sujeto autónomo y soberano, anterior e independiente de las condiciones normativas que le posibilitan, no es aniquilación completa del sujeto por la constatación de su condición de ficción reguladora. Diferentemente de eso, el problema de la subjetividad persiste, exactamente por los moldes de la crítica, y es renovado en su importancia.

Si los sujetos no son realidades ontológicamente fijas, sino efectos ontológicos relativos a los contextos normativos, es necesario que al mismo tiempo se reconozcan ahí modos de vida constituidos en la interioridad de la reiteración coherente de los contornos categóricos y modos de vida que se constituyen en su exterioridad como incomprensibles (no como un exterior ontológico, sino epistemológico). Es decir que los sujetos no son de modo alguno existencias autónomas, sino más bien, y siempre, articulaciones realizadas en referencia a un horizonte normativo. Tal comprensión es posteriormente pensada por Butler en la dimensión de las relaciones ético-políticas con el Otro. No solo el hacer, en su dimensión performativa, frente a los fundamentos normativos, sino también la performatividad política que considera los cuerpos en alianza, las formas de afectación y la dependencia/interdependencia de los cuerpos. Sin embargo, tales despliegues exigirían otra elaboración. Por ahora, el carácter crítico del posestructuralismo de Butler, hasta aquí delineado en lo que se refiere al problema del sujeto, me sirve para puntuar lo tanto que esta perspectiva explica sobre la subjetividad como realización (proceso y movimiento).

Así, el problema inicialmente mencionado – si la crítica y crisis del sujeto puede ser equiparada a la crisis humanista – alcanza algunos espacios de reflexión. Naturalmente no pretendo resolver este gran problema, sino solamente enfatizar algunos aspectos. Ahora la mirada deja de dirigirse al debate académico, donde la perspectiva contraria a la crítica del sujeto que la califica como determinista e incapaz de sostener la autonomía es respondida desde la perspectiva de una filosofía radical y que entiende justamente tales necesidades como contornos normativos que deben ser enfrentados (lo que ya fue repetidamente dicho). Paso a pensar cómo ciertas narrativas políticas (institucionalizadas en partidos o presentes en grupos ideológicos de redes sociales) tienen usado, de modo caricato e instrumental, la crítica al sujeto, presentándola de modo estratégico en un dibujo de fronteras que divide los temas peligrosos (rehúsa al sujeto universal como rehúsa el humano) de los seguros.

Primero, debemos de considerar la yuxtaposición del sujeto como fragmento y el identitario. Antes de todo, no parece mínimamente claro lo que sea el sujeto como fragmento. ¿La referencia al fragmento sería expresión de las contingencias espaciotemporales y culturales a ser consideradas para dar cara y espesura a los sujetos? O bien, ¿se refiere al quiebre del sujeto hasta el punto de tornarlo irreconocible e imposible? En el primer caso, la reflexión crítica del sujeto todavía tiene lugar, en el segundo, ella es solamente destructiva y paralizante. En cuanto a la analogía fragmento e identidad, también aquí son necesarias mediaciones. La noción de identidad, tal y como es manejada por la narrativa política interesada en mostrarla vinculada solo a la lógica de ciertos grupos contrarios a la dimensión del todo, es nada más una concepción posible de la identidad.[23] Además, aunque se quiera ver todo, y cualquier grupo o movimiento identitario movido por la contraposición al que pertenece el sujeto como un todo, varios elementos típicos de la subjetividad se replantean en los discursos identitarios. Gran parte de la actuación identitaria, pese a que requiera la consideración de las condiciones puntuales y contingentes de los tratamientos asimétricos y discriminatorios a que ciertos grupos son sometidos, demuestran clara dificultad en lo que dice respeto a la autoafirmación, en hacerla sin recaer en la búsqueda por el reconocimiento en términos de verdad y lugar propio.

Estas mínimas consideraciones son completamente disueltas por lo ambiguo que es la idea de política identitaria puesta como fragmento. Lo identitario, presentado en la condición de parte, incapaz o sin voluntad de componer con el todo y, por lo tanto, de éste despegado y resolutamente su agente de dispersión, inviabiliza tanto la percepción de ciertos resquicios metafísicos que por veces se muestran, así como la consideración de sus movimientos de búsqueda por reconocimiento e integración en la condición normativa de humano – del cual algunos grupos fueron constituidos en la exclusión.

FOTOGRAFÍA TOMADA DE: HTTPS://WWW.VICE.COM/ES_LATAM/ARTICLE/4XKGZJ/SE-PERMITEN-CHAQUETAS-POSTPORNOGRAFIA-EN-VIVO-EN-LA-CDMX

Butler, cuando trata la identidad,[24] la ve precisamente en esta telaraña de fronteras. En ella se encuentra una decidida negación del carácter sustancialita de la identidad, si ella puede y debe ser pensada, es en la exigencia de analizar sus modos de construcción y sus espacios constitutivos. Lo que aparece no es un pensar la identidad por el rechazo de la concepción de humano, sino justamente por la búsqueda del reconocimiento de esa condición, que apela a la movilidad de las fronteras que fijan formas estrechas de existencia. Más que ello, apela a algo más que la movilidad, cuestiona los criterios categóricos de las fronteras que realizan vidas viables y vidas no viables. La crítica identitaria en esos moldes enmarca un movimiento de rechazo al sujeto universal, en donde la fuerza de su figura establece límites para la existencia, pleiteando no su extinción, sino su flexibilidad inclusiva. Es en la expansión del humano que lo identitario debe moverse, expandiendo sus fronteras epistemológicas, cuyos efectos ontológicos son excluyentes.

Es necesario modificar el modo de concebir las posiciones identitarias: no se debe retenerlas como posiciones estructurales rígidas, sino como lugares temporales, dinámicos, que se conectan y se interrelacionan unos con los otros y que, además, bajo un impulso democrático, no paran de modificar críticamente las acciones de exclusión que efectúan. Nos advierte Butler: la identidad coherente se sostiene en una serie de exclusiones, de actos de crueldad; crueldad también contra sí misma, o contra sí mismo, ya que es necesario mutilar facetas que habitan nuestra constitución múltiple, así como a todos los sujetos. Reivindicar la supresión o superación de la identidad tampoco es el propósito del texto de Butler. Este sería también un acto de violencia, de auto-violencia, puesto que supone exigir al sujeto que renuncie a aquello, la identidad, que le otorga viabilidad cultural.[25]

En una entrevista concedida a Elvira Burgos Díaz y María Prado Ballarín,[26] Butler hace presente su repetida preocupación para con la impermeabilidad y la violencia del sujeto hegemónico. Mover los limites normativos que circulan de modo tan arbitrario sobre este sujeto, implica transformar los límites de formación del ‘yo’ y pluralizar las vidas capaces de ingresar en las condiciones valoradoras y éticas del sujeto. De este modo, la fragmentación del sujeto se convierte en una apertura para formas de vida pertinentes que serán protegidas bajo este signo. Denunciar al sujeto como contingente, por lo tanto, no es su ruina, sino su posibilidad de contestar a los criterios de su ejercicio y pertenencia a esta categoría. Su relación con la exclusión y el despojo pasan a importar para la consideración de una ética-política menos violenta (cuya hegemonía y universalidad del sujeto se constituyen como prerrogativas de violencia).

El control de la noción de sujeto, por lo tanto, como categoría necesaria, así como el choque con la perspectiva crítica como forma fragmentada o identitaria que avalan tales condiciones, acaban por revelar una disputa alrededor de la propia cuestión de lo humano y de cuáles vidas pueden ser consideradas vidas humanas.

La ontología butleriana toma en cuenta un exterior constitutivo que reconfigura de modo fundamental los constructos identitarios; por eso hay que pensar en una lectura crítica de los marcos de inteligibilidad que delimitan el adentro/afuera de lo que significa ser considerado un sujeto.[27]

La prerrogativa de defensa del sujeto, ejercida como control de su condición estable, posibilita el rechazo de la flexibilización de sus contornos epistemológicos, y garantiza efectos ontológicos selectivos. Más que la defensa del sujeto universal, la vigilancia contra su crítica es también la vigilancia sobre los tipos de vida viables según los criterios normativos puestos – lo universal, entonces, como categoría normativa, es incapaz de producir viabilidad para las vidas que no corroboran, por el ejercicio performativo, con sus criterios reguladores. Lo universal es un poderoso instrumento de exclusión. Solamente a través del ejercicio crítico frente a las normas hegemónicas “que los cuerpos pueden actuar, disputar fronteras, contar cómo sujetos”.[28]

Butler, no obstante, rechaza tanto la consideración del universal en los términos dominantes, como a su objeción como ficción retórica.[29] Exactamente como la crítica al sujeto abre posibilidad a un pensar más radical sobre la subjetividad, la reflexión crítica sobre lo universal es enmarcada como necesidad.

BRUNO RAMRI POR SANTY MITO. FOTOGRAFÍA TOMADA DE: HTTPS://WWW.TUMBEX.COM/SANTYMITO.TUMBLR/POSTS?PAGE=2&TAG=QUEER

La urgencia de la consideración de lo universal no se refiere a su ruptura como posibilidad, sino a la ruptura de su significado habitual y de los atributos a él referidos. Su reflexión es realizada no en el terreno de algo propio, de un concepto demarcado, cuyo contenido se refiera a un trazo de lo real (metafísica de la presencia). Lo universal es pensable exactamente por articulaciones locales y ‘menos que universales’.[30] En otros términos, su constitución ocurre por vaciar lo que su presunto concepto referencia, ya que su contenido es extranjero a lo que requiere como significado autárquico. Problematizar la posibilidad de lo universal a partir de elementos no universales es una forma de resignificarlo como no-monolítico, y de enraizarlo en las prácticas y demandas sociales. Esta vertiginosa provocación sobre lo universal aparece de modo claro en el texto For a Careful Reading:

The problem emerges, though, that what one means by ‘the universal’ will vary, and the cultural articulation of that term in its various modalities will work against precisely the transcultural status of the claim. This is not to say that there ought to be en el reference to the universal or that it has become, for us, an imposibility. On the contrary. All this means is that there are cultural conditions for articulations which are not always the same, and that the term gains its meaning for us precisely through the decidedly les-than-universal cultural conditions of its articulations. This is a paradox that any injunction to adopt a universal attitude will encounter.[31]

La difícil tarea de pensar lo universal envuelve menos la continua búsqueda por lo que se cree pertenecerle internamente como forma acabada, posible de ser plasmada en un conjunto de derechos, y más en el esfuerzo de traducción cultural acerca de los términos capases de permitir que existamos unos frente a otros.[32] Lo que no satura los sentidos de tales términos en una dimensión transcendente a los encuentros y disputas, es justamente por la permisión y atención a las demandas variadas y contingentes que lo universal gana su espesura (real y no ideal).

Los sujetos necesarios como substrato del universal, anclan en la opacidad del sujeto un modelo de política que pone en la puerta de entrada una clave enteramente territorial, localizada y construida, pero cuya validez requiere operar de modo indistinto. Sólo por procesos que borran y adiestran, el pasaje puede ser realizado. Es en este sentido que, por ejemplo, la concesión de derechos a ciertos grupos identitarios, pude ser interpretada como la vulneración de la propia condición universal de los derechos.

 

Lo que modestamente pretendí con este escrito, fue examinar algunos equívocos o estrategias de las narrativas (algunas académicas, otras político-institucionales) que reputan la crítica al sujeto como peligrosa y responsable de la crisis del humano. La muerte del hombre, si es mínimamente objeto de análisis, dice respeto a su carácter fundador-normativo y que establece límites asumidos como necesarios. La crítica, aquí expuesta, es un ejercicio que busca mover hacia lo contingente tales límites para hacer que formas de vidas constituidas en la exterioridad de los limites impuestos ingresen al campo de lo viable.

 

Bibliografía

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  2. “Contingent Foundations.” In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995.
  3. “For a Careful Reading”. In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995.
  4. “Qué cuenta como una vida: entrevista con Judith Butler” por María Prado Ballarín y Elvira Burgos Díaz. In: Qué cuenta como uma vida: la pregunta por la libertad en Judith Butler. Díaz, Elvira Burgos. Madrid: Machado Libros, 2008.
  5. “ O que é a Crítica? Um ensaio sobre a virtude de Foucault.” Tradução de Gustavo Hessmann Dalaqua. In: Cadernos De Ética E Filosofia Política. São Paulo, v. 22, p. 159-179, 2013.  
  6. Vida precária.” Contemporânea \u2013 Revista de Sociologia da UFSCar. São Carlos, Departamento e Programa de Pós-Graduação em Sociologia da UFSCar, 2011, n.1, p. 13-33
  7. Basso, Ianina Moretti. “Juego de heraldos. La pregunta por la agencia.” In: ¿Qué hacemos con las normas que nos hacen?: usos de Judith Butler. Ianina Moretti Basso et al (Org.). Córdoba: Guillermo Manuel Valdiviezo, 2017.
  8. Díaz, Elvira Burgos. Desconstrução e Subversão: Judith Butler. Tradução de Magda Guadalupe dos Santos e Bárbara Bastos. Sapere Aude. Belo Horizonte, v.4 – n.7, p.441-464, 2013 (1º sem).
  9. Qué cuenta como uma vida: la pregunta por la libertad en Judith Butler.. Madrid: Machado Libros, 2008.
  10. Hall, Stuart. A identidade cultural na pós-modernidade. Tradução Tomaz Thadeu da Silva e Guaracira Lopes Louro. Rio de Janeiro: DP&A, 2006.
  11. “Quem precisa de Identidade?” In: Identidade e Diferença: a perspectiva dos estudos culturais. Silva, Tomaz Thadeu da; Hall, Stuart; Woodward, Kathryn (Orgs.). Tradução de Tomaz Thadeu da Silva. Petrópolis, RJ: Vozes, 2000.
  12. Nicholson, Linda. “Introduction”. In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995. [33]
  13. Varsteling, Veronica. “Butler’s Sophisticated Constructivism: a critical assessment.” In: Hypatia, Indiana University Press, v.14, n.3, p. 17-38, 1999 (Summer).

 

Notas

[1] Seyla Benhabib et al (Org). Feminist Contentions: a philosophical Exchange. with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995.
[2] Butler, ella misma, rechaza la identificación posmoderna y propone una serie de problemas sobre la noción, que para ella es bastante ambígua e imprecisa, en el texto Contingent Foundations que integra a mencionada coletânea Feminist Contentions.
[3] A este respeto, Elvira B. Díaz dice que en obras como Gender Trouble y Bodies that Matter, “se ha percibido un determinismo linguistico antibiologicista sin remisión que consistiría en sostener que todo, incluso el cuerpo, es lenguaje o que no hay nada más que la substancia de las palabras”. Díaz, Elvira Burgos. Desconstrução e Subversão: Judith Butler. Tradução de Magda Guadalupe dos Santos e Bárbara Bastos. Sapere Aude. Belo Horizonte, v.4 – n.7, p.441-464, 2013 (1º sem), p. 441.
[4] Nicholson, Linda. “Introduction.”, In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995., p.3.
[5]Aqui no desenvolvo particularmente os aspectos e importância da crítica para Butler. No texto O que é a Crítica: um ensaio sobre a virtude de Foucault (2013), ainda que trate da filosofia foucaultiana, alguns traços importantes aparecem: a crítica como prática e seu exercício voltado para o questionamento da constituição mesma de categorias (no o controle semântico delas que já as suporia existentes).
[6] Nicholson. “Introduction”. In: Feminist Contentions …, p. 4.
[7] Para ilustrar lo que afirmo, recuerdo el ensayo de Mark Lilla, publicado en noviembre de 2016 en el New York Times, bajo el titulo The End of Identity Liberalism, y que causó una enorme reacción adversa por parte de los defensores de las políticas identitarias y demócratas ligadas a ella. También en Brasil, el texto tuvo eco y Mark Lilla fue inclusive entrevistada por el periódico Folha de são Paulo, con materia publicada en marzo de 2018. Aunque se pueda reconocer que el articulo de Mark Lilla no tenía el objetivo de invalidar las políticas identitarias, sino de cuestionar la falta de éxito de los discursos identitarios como plataforma política para alcanzar elegibilidad y ocupar espacios institucionales de poder, ocurrió que sus afirmaciones fueron profundamente instrumentalizadas y utilizadas como forma de combatir micropolíticas y propuestas identitarias. Muy rápidamente las luchas y perspectivas de identidad fueron equiparadas a la perspectiva posmoderna del fragmento y de la crítica a la subjetividad, que estarían en oposición a la consideración universal del humano. Despliegues de esta red de incomprensión sostienen argumentos, vehiculados sobre todo por espectros de derecha, como privilegios para minorías y derechos que benefician a la parte corrompida de la sociedad que ha roto el pacto social (vilanos, criminales y delincuentes). También sintieron el golpe algunas ramas de la izquierda que atenúan la narrativa micropolítica y retornan a enfatizar preocupaciones de orden universal, especialmente frente a los avances de la extrema derecha en su agenda que destituye derechos.
[8] Butler, “Vida precária. Contemporânea” \u2013 Revista de Sociologia da UFSCar. São Carlos, Departamento e Programa de Pós-Graduação em Sociologia da UFSCar, 2011, n.1, p. 14.
[9] Para Butler fue necesario mucho esfuerzo para separar la lógica causal entre sujeto de la consciencia y voluntad como instancia fundadora (y fundamentadora) del discurso. No seria el caso de resolver la crisis de las humanidades por la restauración de aquel vínculo (Idem, p. 14).
[10] Aqui el término construcción aparece entre comillas para marcar su utilización no conforme con la corriente construtivista – ya que Butler dice no pertenecer a ella – y más como una locución que apenas gana contexto significativo en su clasificación como performativa.
[11] O mesmo cuestionamento também se aplica à anterioridade del sujeto en relación à linguagem que o refere. Veronica Varsteling, ainda que recoloque Butler en el lugar del contructivismo radical (sofisticado contructivismo radical), realiza acurada análise del problema de la construción dos cuerpos y sujetos pela linguagem y fornece subsídio para pensar a imposibilidade de realidades prévias ao discurso sem incorrer en monismo linguístico. Conferir: Varsteling, Veronica. “Butler’s Sophisticated Constructivism: a critical asesment.” In: Hypatia, Indiana University Pres, v.14, n.3, p. 17-38, 1999 (Summer).
[12] Nicholson, Linda. Introduction. In: Feminist Contentions …, p. 5.
[13] Cf. Butler, “Contingent Foundations.” In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995.
[14] Cf. Díaz, Desconstrução e Subversão:…
[15] A este respeto, Elvira Burgos Díaz dice que: “El problema del constructivismo es que afirma, en ciertas ocasiones, la existencia de ciertas estructuras, el discurso, la cultura, el poder, que se sitúan en el lugar del sujeto que fue desterrado. El lugar queda así inalterable, aunque su ocupante se modifique, con lo que, en definitivo, se refuerza la tesis metafísica de la necesidad de un sujeto por detrás de la acción, privilegiándose, por una parte, la concepción de construcción no como actividad, sino como acto único y definitivo de efectos permanentes, evitándose, por otro lado, la esfera del excluido – el ‘exterior constitutivo’ – que emerge en el ejercicio mismo de la construcción discursiva, estando ahí en los bordes de lo que ha sido dotado de inteligibilidad, por eso, por encontrarse en este espacio de contacto próximo, posee el ímpeto preciso para, en cualquier momento, inesperado a veces, irrumpir en el interior del discurso, deshaciendo, desplazando las fronteras y el significado de las categorías formuladas. el constructivismo que no retiene esta dimensión de actividades de la construcción extendida en el tiempo y que tampoco repara en los mecanismos de abyección inherentes a la construcción, este constructivismo, si es determinista, elimina la capacidad de la acción humana” (Idem, p. 445).
[16] Butler, Judith. Bodies That Matter: on the discursive limits of ‘sex’. New York & London: Routledge, 1993, p. 9.
[17] Sobre este aspecto, Butler expone lo que sigue: “The body positioned as prior to the sign, is always positioned or signified as prior. This signification produces as an effect of its own procedure, the very body that nevertheless and simultaneously claims to discover as that which precedes its own action. If the body signified as prior to signification is an effect of signification, then the mimetic or representational status of language, which claims that signs follow bodies as their necessary mirrors, is not mimetic at all. On the contrary, it is productive, constitutive, one might even argue performative” Butler, Bodies That Matter…,p. 30. A esse respeito conferir também: Varsteling,“Butler’s Sophisticated Constructivism…”.
[18] En pasajes absolutamente fundamentales, Butler busca en Aristóteles los pasos argumentativos que expone la relación entre materia (aún presencia disforme y indeterminada) y schema (que confiere contornos determinables y comprensibles a la materia), para mostrar el proceso de materialización: “In both the Latin and the Greek, matter (materia and hyle) is neither a simple, brute positivity or referent nor a blank surface or slate awaiting an external signification, but is always in some sense temporalized” (Butler, Bodies That Matter… p. 31) y aún: “Schema means form, shape, figure, appearance, dress, gesture, figure of a syllogism, and grammatical form. If matter never appears without its schema, that means that it only appears under a certain grammatical form and that the principle of its recognizability, its characteristic gesture or usual dress, is indissoluble from what constitutes its matter” (Idem, p. 33).
[19] Idem, p.3.
[20] Cf. Vasterling, “Butler’s Sophisticated Constructivism…”.
[21] Butler, J. “What is critique: An Esay on Foucault’s Virtue”. In: Transversal Text, 2001. Utilizei a versión traducida para el portugués de Gustavo Hesmann Dalaqua. “O que es a Crítica: un ensaio sobre a virtude de Foucault.” In: Cadernos de Ética y Filosofia Política. 2013, N. 22, p. 159-179.
[22] Butler, Bodies That Matter… p. 168.
[23] Sobre eso es pertinente recordar el trabajo en el campo de Estudios Culturales de Stuart Hall, que trata de tres formas de identidad, la Iluminista (que troca con el sujeto moderno sus bases metafísicas), la sociológica, y la posmoderna. Cf.: Hall, Stuart. A Identidade cultural en la pós-modernidade. Traducción de Tomaz Thadeu de la Silva y Guacira Lopes Louro. Rio de Janeiro: DP&A, 2006.
[24] Stuart Hall presenta la aproximación de los debates posestructuralistas más contemporáneos con análisis crítica de la identidad: “Se está efectuando una completa deconstrucción de las perspectivas identitarias en una variedad de áreas disciplinares, todas las cuales, de una forma u otra, critican la idea de una identidad integral, originaria y unificada (…) Las perspectivas que teorizan el posmodernismo han celebrado, por su vez, la existencia de un ‘Yo’ inevitablemente performativo…” (Idem, p. 103).
[25] Díaz, Desconstrução e Subversão:… p. 459.
[26] “Qué cuenta como una vida: entrevista con Judith Butler” por María Prado Ballarín y Elvira Burgos Díaz. In: Díaz, Elvira Burgos, Qué cuenta como uma vida: la pregunta por la libertad en Judith Butler.. Madrid: Machado Libros, 2008.
[27] Basso, Ianina Moretti. “Juego de heraldos. La pregunta por la agencia.” In: ¿Qué hacemos con las normas que nos hacen?: usos de Judith Butler. Ianina Moretti Basso et al (Org.). Córdoba: Guillermo Manuel Valdiviezo, 2017, p. 27.
[28] Idem.
[29] Cf. Butler, “Contingent Foundations.” In: Feminist Contentions:
[30] Cf. Idem.
[31] Butler, “For a Careful Reading”. In: Feminist Contentions: a philosophical Exchange. Seyla Benhabib et al (Org), with an introduction by Linda Nicholson. New York & London: Routledge, 1995, p.129.
[32] Cf. Idem.