Revista de filosofía

Alicia: la d-e-f-o-r-m-a-c-i-ó-n de la carne

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John Tenniel, ilustrador de Alicia en el país de las maravillas

John Tenniel, ilustrador de Alicia en el país de las maravillas

 

Resumen

Este breve texto tiene como finalidad mostrar la relación que puede establecerse entre diversas expresiones del lenguaje y del pensamiento, haciendo énfasis en el pensamiento Deleuzeano a propósito de lo que se denomina figura del esquizo, tomando como ejemplo la figura clásica dentro de la literatura de Lewis Carroll. Poniendo especial énfasis sobre la relación entre lo que se denomina devenir y posibilidades de existencia e insistencia dentro del lenguaje que a la vez modifican la concepción de la existencia. 

Palabras clave: Devenir, Lenguaje, Alicia, Acontecimiento, Presente, Outsider.

 

Abstract

This brief text has as purpose show the relation that can be established between diverse expressions of the language and of the thought, doing emphasis in the thought Deleuzeano about what it is named a figure of the esquizo, taking the classic figure as an example inside Lewis Carroll’s literature. Putting special emphasis on the relation between what it names to develop and possibilities of existence and insistence inside the language that simultaneously they modify the conception of the existence.

Key words: Develops, Language, Alice, Event, Present, Outsider.

 

Lewis Carrol

Lewis Carrol

Alicia es uno de los personajes conocidos dentro de la literatura a propósito de Lewis Carroll. La idea primordial acerca de esa figura mencionada es para enfrentarlo a las ideas Deleuzeanas para saber cómo aparece dentro de la filosofía para posibilitar el devenir, y propiamente el anonimato que se efectúa dentro del lenguaje. La figura de este personaje resulta convincente y abrazador pues envuelve aspectos fundamentales del existir, por una parte, la carne, aquello que nos lanza a la tierra de las sensaciones y por otra parte la idea, que se interioriza en el lenguaje abriendo la posibilidad a este bello devenir anónimo.

Es importante tomar en cuenta la figura de Alicia, que a su vez brinda un sin fin de análisis como ya lo anuncia Deleuze en Lógica del Sentido. Se toma a Alicia como figura esquizofrénica desde un estudio filosófico, enfocado en las investigaciones Deleuzeanas; dicha palabra adquiere matices diferentes desde la ciencia o la medicina, como enfermedad o patología. Una de las genialidades de Deleuze es que no tiene prejuicios sobre ningún tema o palabra. Plantea la figura de la esquizofrenia desde una perspectiva filosófica creadora; se encuentra ahí un punto de fuga una trasgresión a lo establecido, haciendo nacer nuevas posibilidades de ver la ‘esquizofrenia’, Deleuze lo llamará estar en la periferia, en el borde… ergo ahí se da la posición del esquizo, es decir: ya pero todavía no, a partir de esa postura se genera el interés por Alicia, dado que ella siempre está cambiando jamás es, más bien ella deviene casilla vacía.

Gilles Deleuze

Gilles Deleuze

La imagen de Alicia es importante, porque se busca mostrar a partir de ella como se da la posibilidad de los movimientos que Deleuze menciona en Mil mesetas, a saber, territorialización y desterritorialización. De esa manera con la postura de Alicia y algunos capítulos de Mil mesetas, mostraré una conjunción entre la imagen de Alicia y estas posibilidades de devenir otro. Finalmente Alicia sería la figura del anomal. Alicia muestra caracteres de suma importancia; siempre busca escapar de la condición social, es decir, busca escapar del orden, en este sentido Alicia es un ‘outsider’ porque siempre está al borde de…

En este otro-mundo donde ocurren todas sus aventuras no tiene pies ni cabeza todo sucede simultáneamente y siempre contra corriente; el otro-mundo es algo no codificado no enmarcado por las normas sociales rigurosas de orden que siempre apuntan a un progreso o mejoramiento de lo humano en sentido común. De esta manera la aventura de Alicia es su propio cuerpo, el cuerpo como campo limpio para plasmar en el las fuerzas que van a atravesarlo, como bien lo menciona Deleuze no son las aventuras, es una sola aventura que acontece en un existir y un insistir temporal.

“Tal es la simultaneidad de un devenir cuya propiedad es esquivar el presente. En la medida en que esquiva el presente, el devenir no soporta la separación ni la distinción entre el antes y el después, entre el pasado y el futuro. Pertenece a la esencia del devenir avanzar, tirar en los dos sentidos a la vez”.[1]

Lo anterior es de suma importancia, en ellas se enuncia la importancia del devenir, la temporalidad, el acontecimiento, el sentido y el sinsentido de las cosas; como esta causa que esquiva el presente, pues nunca busca petrificarse, por el contrario busca tener la vitalidad vibratoria de este cambio; cito a Deleuze a propósito del “caosmos” que quiere decir que no es ni caos ni cosmos, se afirman los dos sentidos a la vez, en palabras de Carroll Alicia no crece sin empequeñecer; este tipo de autores siempre se van a mover en este tipo de exposiciones que buscan juntar en lugar de separar de establecer jerarquías, se busca hacer una unión en el pensamiento, dichas expresiones buscan hacer surgir una conjunción que afirme el más y el menos por igual.

Gracias a las líneas anteriores se puede preguntar acerca de la figura del anomal, ¿Qué es?, para que en consecuencia se muestre como Alicia se vuelve “anomal”. El tiempo se introduce como presencia en el devenir puesto que gracias a él se puede entender, lo que acaba de pasar (pasado) y el porvenir (futuro) el presente queda como una casilla vacía que nunca está en su sitio, pues, en cuanto es mencionada es ya pasado; justamente en este presente vivo se sitúa el cambio, el devenir, es el aquí y el ahora, esa es la simultaneidad en la que acontece Alicia porque siempre es y no es a la vez pero su identidad siempre se ve disipada. De manera que se trabajará la paradoja que afirma los dos sentidos a la vez, a saber, crecer-empequeñecer simultáneamente, para culminar en la experimentación de la propia existencia de Alicia para observar como en esta figura lo que se disuelve es el Yo como centro dominante de significación y significado.

John Teniell, ilustrador

John Teniell, ilustrador

 

Alicia como acontecimiento

Deleuze usa la figura de Alicia en algunas partes del libro presente, para hablar sobre filosofía, lo que Deleuze busca es no encasillar su pensamiento en lo pragmático o lo estrictamente metodológico, abre su panorama filosófico muestra que esta puede aparecer en diferentes manifestaciones; Alicia se presenta como esta figura que envuelve el sinsentido y a la vez el sentido de las cosas; en ella se da esta bisagra de espera-retención o pasado y futuro; Alicia es presente vivo. Pero el presente vivo siempre es una ausencia; el antes y el después consumen el presente, el presente nunca esta porque o bien es ya pasado o será futuro.

Es preciso hablar de tiempo porque la simultaneidad del devenir es esquivar el presente, pues si existiese un presente establecido la posibilidad del devenir quedaría extinta, Deleuze hablara del presente como una casilla vacía porque el presente siempre es ausencia, el pasado o el futuro se apropian inmediatamente de él. Es importante porque Alicia fue y será pero jamás es siempre deviene.

John Teniell, ilustrador

John Teniell, ilustrador

La importancia de la simultaneidad en el devenir es porque afirma los dos sentidos a la vez; la simultaneidad siempre va a ser de opuestos, crecer-empequeñecer, diferencia-repetición. Por lo tanto hay una paradoja, la paradoja es el devenir, el devenir es simultaneidad. Alicia-simultaneidad, es afirmación de ambos sentidos a la vez.

Es preciso que para hablar de simultaneidad hablemos de la filosofía estoica, la cual a diferencia de la platónica que siempre apunta a la idea de lo eterno y aquello que es inmutable se puede observar que los estoicos son los primeros en hacer una inversión del platonismo pues ponen la importancia de la pregunta ontológica ¿Dónde está situado el ser? En el cuerpo, para los estoicos el ser esta en el cuerpo ya no en la idea.

Se observa el buen manejo que tiene Deleuze de su tradición pasada, para retomarla y hacer una nueva línea de pensamiento desde ahí.

Gilles Deleuze

Gilles Deleuze

El cuerpo, en sentido estoico implica: verlo con sus tensiones, sus cualidades físicas, sus acciones y sus pasiones, los cuerpos son causas reales; por otro lado, se debe poder distinguir los <<estados de cosas>> de estos cuerpos; en segundo lugar hay que comprender que los cuerpos siempre son causas unos para otros y siempre producirán efectos incorporales, dichos efectos son atributos, ellos no son seres, más bien son maneras de ser; es decir sin cuerpo no hay acontecimiento. “El atributo no designa ninguna cualidad real…, es, al contrario, expresado siempre por un verbo, lo que quiere decir que no es un ser, sino una manera de ser…”.[2] Deleuze retoma la importancia de los verbos dentro de la filosofía, y aún más para hacer referencia a los acontecimientos y a sus modos de expresarse esta recopilación la toma a partir de los estoicos, son ellos los primeros en enunciar la importancia de los verbos por sobre los adjetivos que son retomados por la filosofía epicúrea, ¿Por qué los verbos? Ellos son aquellos que vivifican y muestran de manera directa la acción del ser, cuando se enuncia el verbo ser, es decir yo soy de inmediato se petrifica el sentido de lo que yo no soy y lo que puedo ser, con esta perspectiva acerca de los acontecimientos lo que se instaura en un verbo infinitivo ser, de ese modo se abren infinidades acerca de lo que un ente pude ser no solo ahora si no en todo momento, de ahí surge la importancia de retomar los verbos, se recupera una simultaneidad en el existir temporal. Hecho que sobre sale en la figura de Alicia.

Los verbos en infinitivo siempre presentan resultados de acciones y pasiones la temporalidad de estos verbos remite al aion pero no en sentido Platónico, más bien el aion Deleuzeano, “Según Cronos, sólo existe el presente en el tiempo; sólo el presente llena el tiempo, el pasado y el futuro son dos dimensiones relativas al presente en el tiempo”.[3] Esta remisión al aion hace comprender porque la importancia del verbo recae en el infinitivo, porque ahí es donde se instaura un presente siempre vivo, no hay un antes y un después, eso más bien debe entenderse como un estado de pasiones que queda en el cuerpo, algo así como un eco, tomando en cuenta esta noción del aion y sobre todo del tiempo infinitivo se entiende porque hablar del devenir anónimo de Alicia, porque ella siempre se mueve en presente vibratorio siempre cambiante, de ella no se puede decir Alicia es esto… porque inmediatamente ella ha cambiado ha dejado de ser lo que era antes y no será lo mismo en otro momento del tiempo; ello nos permite enunciar los acontecimientos o insistencias que le suceden a Alicia por ejemplo:

  • El crecer de Alicia
  • El empequeñecer de Alicia
John Teniell, ilustrador

John Teniell, ilustrador

Son atributos que siempre son el resultado de un cuerpo, son simultáneos y se efectúan en el cuerpo-Alicia. Ella es acontecimiento puro porque va a otro-mundo donde todo es ideal, ahí todo lo que insiste son las causas del mundo real, las inasistencias son aquellos efectos, afecciones que experimenta un cuerpo, reír, amar, crecer, volar… Todos ellos son ideas que no existen más bien subsisten o insisten en un cuerpo en cuanto se efectúan, en cuanto se presentan en un cuerpo es cuando adquieren la calidad de efecto, justamente esto es lo que pasa en el mundo de las maravillas todos estos efectos o insistencias, adquieren su ser en cuanto Alicia es capaz de experimentarlos, crecer, empequeñecer, ser cortado, todas ellas son cualidades del acontecimiento puro, que a su vez fundan el lenguaje no solo permiten estudiar el Devenir. Alicia es acontecimiento puro porque nunca es solo manifiesta maneras de ser. Todo es efecto de mundo, sus aventuras son pura insistencia, subsisten. Algo que es importante rescatar a propósito de esta investigación será la importancia del lenguaje, gracias al lenguaje es que se establecen relaciones entre los acontecimientos y que puede surgir el mismo, para denotar significados diversos dentro de la misma lengua, Lewis Carroll hace uso de estas instancias del lenguaje para afirmar el devenir y la simultaneidad entre los acontecimientos. A propósito de ello aparece lo siguiente dentro del cuento:

“Ah! That accounts for it,’ said the Hatter. ‘He won’t tand beating. Now, i you only kept on good terms with him, he’do almost anything you liked with the cloc’k. For instance, suppose it were nine o’clock in the morning, just time to begin lessons: you’d only have to whisper a hint to Time, and round goes the clock in a twinkling! Half-past one, time for dinner!”.[4]

El tiempo figura en el cuento como un alguien que maneja la temporalidad de los sucesos, se observa la simultaneidad y como en este otro-mundo el tiempo puede ser alterado adelantado o atrasado es decir puede haber sido… o será… Más adelante se dice […] el Tiempo cree que quise matarlo y no quiere hacer nada por mí. Ahora siempre son las seis de la tarde. Esta detención muestra que no puede haber un presente, este no puede tratar de ser puesto como algo dado porque no habría devenir, justo por eso se habla de la molestia del Tiempo al querer matarlo, en otras palabras, es lo mismo, decir, que el tiempo quiere ser denotado con un presente fijo inmutable, no es posible hacer una detención en el tiempo, porque él es puro cambio. Para hablar con más beatitud, se habla de un presente que cambia, que vibra, porque no se detiene en el mismo instante que se enuncia puede devenir.

El presente nunca esta siempre es una ausencia como Alicia cuando en el cuento ya no sabe que es, su cuerpo muestra una ausencia de identidad; visto con Deleuze lo que se difumina es la identidad el YO queda disipado a favor de una pura expresión de cuerpo. El acontecimiento sucede en lo ideal, en lo incorporal en este submundo; el acontecimiento no es otra cosa que el devenir, por esta razón el acontecimiento se forma de la bisagra de pasado-futuro o bien como Deleuze suele llamarlo a propósito de una palabra valija es el “Erewhon” que viene de “here” “now” ningún aquí ningún ahora, es una presencia ausente, es lo que no es, pero no como negación sino, como afirmación; afirmación del presente-ausencia. Finalmente, Alicia misma es la paradoja del sentido, ella es simulacro porque el simulacro es acontecimiento.

Lewis Carroll

Lewis Carroll

 

Disolución del yo en “Lewis Carroll”

Ya se ha mencionado que Alicia aparece como figura esquizofrénica, pero además cuando ella está en el otro-mundo ella es acontecimiento porque ahí lo que se hace y se des-hace es este escape ante lo establecido, donde todo es otra cosa. Llevando la figura de Alicia a un extremo social lo que se puede rescatar es la aniquilación de la máquina de guerra que encapsula todo dentro del sistema, lo que se busca con este tipo de pensamiento que puede denominarse rizomático, es instaurar una maquina abstracta que libere y potencialice el obrar del ser en el mundo; ahora bien que es la máquina de guerra, debe entenderse como el sistema que petrifica que dice se debe hacer esto, no se debe hacer esto, en última instancia es aquello que suprime los movimientos que se escapan de la horizontalidad de la vida cotidiana, mientras que la maquina abstracta es entendida como una válvula de escape que busca dibujar líneas de fuga que escapan al orden.

John Teniell, ilustrador

John Teniell, ilustrador

Retomando esta cuestión de escape se plantea la idea de disipar, de disolver la identidad de borrar el rostro, afirmando el acontecimiento en todo su esplendor se logra disolver el Yo, borrarlo, dentro del lenguaje, de la literatura, de la pintura e incluso del cine. En el caso de la figura de Alicia es casi evidente esta disipación Alicia nunca esta fija, ergo no tiene una identidad, en algún punto ella misma, pierde el nombre, en pintura tenemos otro ejemplo claro, cuando se habla de devenir animal, cuando Bacon pinta la serie de autorretratos, hay un borramiento en el rostro que termina siendo un cerdo, este tipo de retratos de cabeza de cerdo, lo que afirma es la perdida de la identidad “La cabeza-pieza de carne es un devenir-animal del hombre. Y en este devenir, todo el cuerpo tiende a escaparse, y la Figura tiende a juntarse con la estructura material”.[5]

EL devenir animal, afirma la potencia de un nuevo aparecer que a la postre lo des-hace es el rostro, la identidad de alguien, porque se retoma a Francis Bacon a propósito de esta investigación, porque él fue uno de los pintores que logro captar el grito con toda su fuerza, sin embargo él dice que no ha logrado captar la sonrisa en todo su esplendor.

Bacon sugiera que, más allá del grito, está la sonrisa, a la cual dice, no ha podido acceder. Bacon es ciertamente modesto; de hecho ha pintado sonrisas que están entre las más bellas de la pintura. Y que tienen la más extraña función, la de asegurar el desvanecimiento del cuerpo. Bacon se encuentra con Lewis Carroll en este único punto, la sonrisa el gato.[6]

En este punto la pintura nos instaura de nuevo en la literatura, puesto que la figura del gato en Alicia es justamente la afirmación de la insistencia de un acontecimiento, donde lo único que permanece es el reír, es decir la sonrisa sin cuerpo. El acontecimiento siempre insiste nunca existe, porque es un incorporal, la risa del gato insiste en el eco y en la disipación de su cuerpo.

John Teniell, ilustrador: El gato de Chesire

John Teniell, ilustrador: El gato de Chesire

Dichos acontecimientos, adquieren después un matiz distinto como simulacro o fantasma para Deleuze estas tres palabras designan lo mismo, es decir, son sinónimos, estas tres no existen, subsisten en todas las formas subjetivas temporales. Entendiendo a Alicia como simulacro se verá como Carroll hace una completa disolución de la identidad, es decir lo que se difumina es el yo, esta unidad despótica que nos sitúa en un régimen dominante. Deleuze en Mil mesetas llamará a esta postura de identidad dentro de una semiótica postsignificante donde el proceso original es de subjetivación, se ejerce una sobre codificación efectuada por el yo-yo-yo aquí se observa una desterritorialización, pero en un sentido negativo tomemos un ejemplo a propósito de cine: “Como en Aguirre, la Shakesperiana película de Herzog. Aguirre plantea la siguiente pregunta: ¿Cómo ser traidor en todas partes en todo? Aquí, el único traidor soy yo. Se acabó el trampear, ha llegado el momento de traicionar. ¡Qué gran sueño! Seré el ultimo traidor, el traidor total, así pues, el último hombre”.[7]

Aguirre, la ira de Dios

Aguirre, la ira de Dios

Se observa que la desterritorialización sí se da, pero en sentido despótico porque se apropia del yo y lo hace una figura del despotismo, la desterritorialización del yo es una figura dominante; se sitúa en una semiótica de poder, Aguirre es la figura perfecta, porque él se declara el Traidor por excelencia ahí se afirma la identidad y este poder le llega con la apropiación del YO. En Alicia pasa completamente lo contrario ella se d-e-s-h-a-c-e de este yo que le propina una identidad. Alicia aparece como posibilidad artística de abrir siempre una línea de fuga diferente, siempre hay un intento de fuga en la existencia del cuerpo. El Yo como pronombre queda rebasado en la palabra y aún más, en tanto que envuelve significaciones y designaciones que son propias dentro de la lengua. Deleuze se enfoca en ver al yo como una subjetivación, pero la atribuye más bien como una cortesía lingüística, porque el (yo) obtiene importancia por sus significaciones lingüísticas, es decir, no podemos prescindir del yo, pero si hacer otra cosa de él. Justo Carroll lo muestra con Alicia.

“– Bueno, ¿qué eres, pues? – Dijo la paloma–. ¡Veamos qué demonios inventes ahora!

–Soy… soy una niñita –dijo Alicia, llena de dudas, puyes tenía muy presente todos los cambios que había sufrido a lo largo del día”.[8]

Se nota la disipación que había sufrido Alicia, ella ya no estaba segura de ser una niña pues había cambiado tanto y lo seguirá haciendo; el devenir, disolverá la identidad de Alicia dejándola en la disipación, en el puro cambio. Teniendo claro cómo se da la disipación del yo y como se muestra de forma clara en el cuento, se retoma el simulacro.

El simulacro no es otra cosa que el acontecimiento, para aclararlo un poco más, se le puede denominar con otro de los nombres que usa Deleuze: extra ser dicha palabra vuelve a remitir al atributo de un ser, el fantasma o el simulacro no son cuerpos físicos. “El atributo no es un ser, y no cualifica a un ser; es un extra-ser”.[9] Retomando el ejemplo de Alicia, cuando se dice que ella es una niña, el ser niño califica la materia, a saber el cuerpo, pero cuando decimos el empequeñecer de Alicia se habla únicamente de atributos, los atributos solo se dicen de una cosa, no pueden existir fuera de la proposición que designa la cosa, es decir el empequeñecer no existe fuera del cuerpo-Alicia; Deleuze vuelve a su hipótesis inicial el sentido no existe fuera de la proposición, justo porque el sentido se expresa en la preposición, en el simulacro, que se debe entender como cuerpo, o como aquella copia rebelde que escapa a la codificación.

Estos extra-seres o atributos que atraviesan al cuerpo, son los fantasmas, estos efectos incorporales. Deleuze llamara de diferentes formas a estas insistencias, pero siempre surgirán como efecto de cuerpos que existen gracias al lenguaje, sin lenguaje las insistencias se disiparían, el acontecimiento es lenguaje y el lenguaje es un incorporal que se enuncia por un cuerpo; esto deja claro lo que Deleuze entiende por fantasma, por simulacro, por acontecimiento o extra-ser, siempre serán insistencias, subsistencias que están fuera del ser, por lo tanto no tendrán una existencia, si se quiere decir con Platón sería lo ideal, pero no en sentido clásico, sino en el deleuziano como efecto de inmanencia, mientras que para Platón son copias que se hacen participes de una idea, en Deleuze se delega una copia rebelde que se insinúa por todos lados afirmando su potencia en las inasistencias que pueden expresarlo.

Para terminar, se retoma la disipación del yo como identidad, a propósito del fantasma o simulacro, Alicia deviene sentido, al punto de no saber que es, porque ella siempre está en posibilidad de escape, de fuga, cada que ella cambia y no cesa de cambiar logra este devenir anomal, que es un devenir imperceptible ya no se distingue ninguna identidad, nada establecido, ella deviene como el mundo, Alicia deviene siempre mundo. De esta manera se concluye que con la figura de Alicia se puede apreciar el devenir anónimo que queda envuelto en el mundo y no solo con ella, incluso con el gato sonriente, con el Tiempo y con aquellos personajes que afirman su aparecer en la obra de Lewis Carroll.

 

Bibliografía

  1. Deleuze, G., Lógica del sentido. Barcelona: Paidós.Deleuze, G., Lógica del sentido. Barcelona: Paidós.Carroll Lewis, The completes stories and poems of Lewis Carroll, Estados Unidos: Geddesand Grosset, 2001.
  2. Deleuze Gilles y Guattari Félix, Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia, trad. José Vázquez Pérez, Valencia: Pre-Textos, 2004.
  3. ____________, Lógica del sentido, tr. Miguel Morey, Barcelona: Paidós, 2005.
  4. ____________, Lógica de la sensación, tr. Isidro Herrera, Madrid: Arena Libros, 2002.

 

Notas

[1] Gilles Deleuze, Lógica del sentido, Ed., cit., p. 25.
[2] Ibídem., p. 29.
[3] Ibídem., p. 197.
[4] Lewis Carroll, The completes stories and poems of Lewis Carroll, Ed., cit., p. 33.
[5] Gilles Deleuze, Lógica de la sensación, ed., cit., 2002, p. 35.
[6] Ibidem.., p.36.
[7] Gilles Deleuze, Mil mestas capitalismo y esquizofrenia, ed., cit., p. 130.
[8] Lewis Carroll, The completes stories and poems of Lewis Carroll, ed., cit., p. 33.
[9] Gilles Deleuze, Lógica del sentido, ed., cit., p. 44.